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La educación superior frente al reto de una virtualidad aún no imaginada

El camino es incierto; sin embargo, lo recorrido nos reafirma que la apuesta por la virtualidad es lo que necesitamos para enfrentar el futuro.

Por Karina Cárdenas

Gerenta General UCV

Esta pandemia ha marcado una nueva era para el desarrollo de la educación superior en el mundo. Si bien ya había experiencias avanzadas de educación virtual en algunas universidades, el contexto actual nos ha obligado a las universidades a tomar velocidad –de al menos Fórmula 1– para responder a las necesidades y expectativas de los estudiantes frente a su formación profesional.

Según estadísticas de la SUNEDU, a inicios de este año más de 70 mil jóvenes postularon a universidades públicas y privadas. Hoy muchos de ellos han abandonado sus sueños de seguir una carrera universitaria por razones económicas, de salud o de conectividad. Respecto a la última causa referida, el INEI informa que sólo el 40% de hogares peruanos tiene acceso a internet.

Ante esta situación, la universidad no solo enfrenta el reto de contener el abandono de sus alumnos y hacer frente a la brecha social existente; sino también de implementar soluciones nuevas que van desde servicios tecnológicos, innovadores y globales al alcance de la comunidad universitaria hasta la implementación de programas de solidaridad económica y de acompañamiento personalizado remoto.

Entonces surge la pregunta: ¿Cómo lo hacemos?

A través de alianzas con plataformas educativas exitosas a nivel mundial como es el caso de Blackboard, Lecturio, Body Interact o VSim Nursing, entre muchas otras dirigidas a distintas disciplinas. Por otro lado, aún en este tiempo de virtualidad, la experiencia profesional y docente sigue manteniendo la relevancia y encuentra su espacio en las charlas magistrales o conversaciones digitales a cargo de especialistas locales e internacionales que enriquecen el debate y fomentan la unión de la comunidad universitaria.

Las bibliotecas, grandes espacios icónicos, han pasado a ser virtuales enriqueciendo el conocimiento de los estudiantes desde casa. Nosotros, como universidad, hemos apostado por una inversión importante para ofrecer a nuestra comunidad estudiantil una sala de lectura remota con más de un millón de títulos digitales que cada día gana nuevos adeptos.

Sin embargo; una educación universitaria de calidad no solo es formación profesional sino también se basa en la investigación (tan requerida y necesaria en nuestro país, más aún en esta coyuntura). Los maestros ahora se convierten en docentes RENACYT y son ellos quienes forman los semilleros de investigación en las aulas.

Cada acción que se realiza en la universidad genera impactos que son monitoreados desde nuestro rol social. Sobre todo en este tiempo en el cual la mayor responsabilidad radica en el compromiso con las familias que, pese a la pandemia, quieren salir adelante.

Finalmente, es evidente que la educación superior tiene el reto de transformarse, de desarrollar nuevos modelos que generen capacidades en sus estudiantes para dar soluciones a los problemas reales de su comunidad. El camino es incierto; sin embargo, lo recorrido nos reafirma que la apuesta por la virtualidad es lo que necesitamos para enfrentar el futuro.