Marcas: Las denominaciones de origen como signos distintivos

Por Max Salazar, abogado y especialista en Derecho Administrativo Económico. 

Por Max Salazar, abogado y especialista en Derecho Administrativo Económico. 

La Decisión 486 (régimen común de propiedad intelectual de la comunidad andina) regula las Indicaciones Geográficas, utilizadas para identificar el origen de productos a distinguir con un signo.

El Tribunal Andino (119-IP-2014) ha resuelto indicando que estas se distinguen en, i) Indicaciones de Procedencia; y, ii) Denominaciones de Origen. Las primeras brindan información sobre el lugar en el que el producto es extraído, producido, cultivado o elaborado; las segundas, además de la información anterior, sirven para distinguir un producto proveniente de una zona determinada, siendo que las calidades del producto provienen exclusiva y esencialmente de dicho medio geográfico.

Según la ley, la denominación de origen es una indicación geográfica constituida por la denominación de un país, de una región o de un lugar determinado, o constituida por una denominación que sin ser de un país, una región o un lugar determinado se refiere a una zona geográfica determinada, utilizada para designar un producto originario de ellos y cuya calidad, reputación u otras características se deban exclusiva o esencialmente al medio geográfico en el cual se produce, incluidos los factores naturales y humanos.

Dos elementos individualizan el concepto de denominación de origen, 1. Está constituida por el nombre de un país o región, o sin ser la de un país o región, refiera a uno de ellos. Los límites de tal referencia deberán ser analizados de acuerdo al caso concreto, considerando que se tenga acreditado que en el tráfico comercial se emplea dicha denominación para distinguir al producto objeto de protección; 2. es condición que la reputación u otras características del producto se deban exclusiva o esencialmente al lugar geográfico referido, es decir, que sea producto de factores culturales, naturales y humanos, lo que significa, que, si el producto no se produjera, elaborara, extrajera o cultivara en la región determinada con dichos factores, no tendría las mismas características.

La denominación de origen se protege en el país donde es presentada la solicitud ante la autoridad respectiva. La declaración de protección se hace de oficio o a petición de quienes demuestren tener legítimo interés, esto es, las personas que directamente se dediquen a la extracción, producción o elaboración de o los producto(s) que se pretendan amparar, así como las asociaciones de productores. Las autoridades públicas se considerarán interesadas cuando se trate de denominaciones de origen de sus respectivas circunscripciones.

Fuente: Mercado Negro

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