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Sandro Ventura cumple 15 años como cineasta en plena pandemia de coronavirus

Marcia  Castillo

castillomarciap

31 Ene 2021 | 17:55 h
Sandro Ventura ha dirigido y producido diversas películas como Cielo de Abril, La peor de mis bodas y Papá por tres. Foto: difusión
Sandro Ventura ha dirigido y producido diversas películas como Cielo de Abril, La peor de mis bodas y Papá por tres. Foto: difusión

El productor, director y guionista se prepara para iniciar un nuevo proyecto cinematográfico y habla sobre los cambios que ha sufrido la industria del cine durante la pandemia.

Sandro Ventura, director y productor peruano, celebró 15 años de carrera como cineasta. Luego de ejercer el periodismo de espectáculos por varios años, el también guionista decidió que era tiempo de dedicarse a su principal vocación: el cine.

Desde que inició su carrera en esta difícil industria ha logrado dirigir y producir diversas películas como Cielo de abril, La peor de mis bodas y Papá por tres, que ganó premios en diversos festivales internacionales.

El comunicador conversó con La República y habló de lo que han enfrentado los cines y teatros. Además aseguró que es momento de que los gestores y las autoridades puedan otorgar alternativas para que se reanuden las actividades culturales.

Sandro Ventura

-¿Cuál crees que fue tu logro más importante en estos 15 años de trayectoria?

En el Perú, hacer cine ya es un logro importante porque no tenemos una industria consolidada, ni un apoyo de entendimiento del Gobierno o el Estado. Eso se ve claramente con los temas de impuestos y otras cosas. Entonces, yo creo que haber logrado en este contexto una estabilidad, por lo menos hasta el año 2020, es el verdadero logro. Todos los cineastas que hemos logrado vivir del cine y de nuestra profesión, creo que es una maravilla y algo muy complicado de alcanzar.

-¿Qué has aprendido de la industria peruana en este tiempo?

Primero, he aprendido que no es una industria propiamente dicha, tenemos una industria muy pequeña en la que estamos involucrados los productores, los exhibidores, distribuidores, etc. Las empresas visibles están en esos rubros. He aprendido que es una industria que no se ha consolidado en su totalidad.

He aprendido que esto es una profesión, más que una pasión, en la cual uno entra por vocación. Mucha gente entra porque piensa que se va a hacer millonario y eso es falso. Es más, mucha gente ha perdido dinero porque es un negocio de alto riesgo.

-Antes de incursionar en el cine trabajaste como periodista, ¿por qué el cambio?

Yo siempre quise hacer cine, estudié comunicaciones y luego me pasé al cine. Entré al periodismo por casualidad, en un momento en el cual el periodismo de espectáculo no se había tergiversado tanto. Lo que me atrajo de ese mundo era que veía temas culturales, crítica de cine, musical, ir a rodajes. Fue al final un periplo, porque de esa manera también hice contactos y pude adentrarme a lo que siempre fue mi vocación.

Por esa razón, yo le tengo un enorme respeto a los periodistas. Lamento que de pronto se mezclen otros temas con el verdadero espectáculo.

-Papá por tres, una de tus últimas producciones, representó al Perú en diferentes festivales internacionales. ¿Cómo fue la experiencia de ser reconocido por tu trabajo a nivel mundial?

Sí, claro. Papá por tres me ha dado muchísimas satisfacciones. Como película, es un orgullo y, si bien es cierto tuvo una acogida mediana, luego empezamos a ver frutos en 22 festivales internacionales, en los que ganó seis premios, incluida el premio a mejor actriz para Camucha Negrete.

Son premios que humildemente hemos recibido, celebrado muy internamente porque fue durante la cuarentena... El año en el que pude haber viajado por todos lados representando al Perú, la situación finalmente no lo permitió. Igual, es grato saber que de alguna manera la película ha sido vista alrededor del mundo, incluso de manera virtual ha sido alucinante escuchar el nombre de tu país. Fue muy emocionante, mi mamá sintió que había ganado el Oscar.

Sandro Ventura

-También has estado al frente de otras producciones como No me digas solterona y La peor de mis bodas, ¿consideras que la comedia es tu género favorito?

Me encantan otros géneros, de hecho la película Papá por tres era una película de drama, tenía mucho de eso, pero finalmente se vendió como una comedia familiar. Hemos hecho también otras películas como Poseída y El beneficio de la duda. No te voy a negar que la comedia siempre me gana, soy una persona a la que le gusta reírse de todo.

A mí me encanta todo tipo de género. En Big Bang (su empresa productora junto a Adolfo Aguilar), cada uno llega con su propuesta.

-Actualmente se critica mucho esta industria en el Perú debido a que muchas películas tienen un estilo más comercial. ¿Qué opinas sobre esto?

En el 2019 se estrenaron más de 30 películas peruanas, entre ellas hubo comedias, dramas, incluso documentales como La revolución y la tierra. La variedad está, el gran problema es que algunas de esas producciones no han tenido la misma repercusión que otro tipo de contenido.

Hay muchas personas que se quejan de que no hay cine cultural, pero no van a ver ese contenido. Esto pasa también en el mercado internacional, muchas películas de Estado Unidos o Europa llegan a Perú y pasan sin pena ni gloria, son opacadas por otros estrenos como El rey león, Los vengadores, etc.

Ese público que se queja de que siempre hay lo mismo, no van a ver las películas que supuestamente están reclamando. Herencia, una película que trabajamos inspirados en la música y cultura peruana, la fueron a ver 1.000 personas. Fue un trabajo de investigación de dos años y al final fueron muy pocas personas a verla, a la gente no le interesó.

Al fin y al cabo, tienes una empresa que mantener. Si bien es cierto que es arte, como buena profesión también es un negocio. Hay mucha gente involucrada en la producción de una película y esas personas no lo van a hacer por amor al arte.

-Sobre la pandemia, que también ha afectado al mercado del entretenimiento, ¿cómo le has hecho frente a esta situación desde tu profesión como cineasta?

Gracias a Dios tenemos 14 películas y, si bien la empresa está cerrada, estuvimos vendiendo las películas al extranjero. Eso nos permitió juntar nuestra ‘chanchita’ y poder terminar algunos proyectos que quedaron inconclusos por el coronavirus.

Yo me he mantenido haciendo guiones, actualmente estoy escribiendo para una película animada. Entonces, estamos reactivándonos según vayamos consiguiendo el financiamiento. Ahora tenemos más deudas que trabajo, por eso postulamos al bono cultural del Estado, pero no nos lo dieron. Dijeron que eran ‘momentos de austeridad’.

-Desde el año pasado se han cerrado todas las salas de cine y por el momento ninguna compañía ha optado por seguir los protocolos del Estado, ¿qué crees que pasará en los próximos meses?

Creo que han satanizado el cine. Según los protocolos que propusieron no iban a funcionar las chocolaterías, que es la fuente principal de ingresos de las salas. Entonces, los empresarios prefieren no abrir y toda la industria se viene abajo.

Permiten que restaurantes y locales abran con sus respectivas medidas, ¿por qué en el cine no puede pasar lo mismo? Yo creo que incluso estarían dispuestos a colocar vitrales separadores en cada asiento. Yo no digo que abran al 100%, pero hay formas de poder adaptar los protocolos teniendo en cuenta el modelo de negocio de cada mercado.

Tenemos todo en contra por el momento. El cine y el teatro son, quizá, las únicas industrias que aún no se han reactivado. La gente, especialmente en estas circunstancias, necesita del arte y de un entretenimiento sano.

-Incluso durante la crisis has podido culminar Mundo gordo, producción que sufrió cambios en medio de la producción debido al coronavirus. Cuéntanos sobre este proyecto

Aún no lo hemos podido estrenar, pero sí pudimos culminar las grabaciones que se vieron interrumpidas por la primera cuarentena. Hemos manejado muy bien el tema del virus, todos pasamos por pruebas de descarte, todos guardando la distancia y con mascarillas. Incluso tuvimos que cambiar algunas escenas del guion.

En un proyecto que nace de un unipersonal de Daniel San Román. Habla sobre aceptarse a sí mismo, en un tiempo en el cual se valora mucho la figura perfecta y es parte de la desesperación de mucha gente. La película es una comedia romántica sobre un comediante que se enamora de una chica con la que se reencuentra luego de mucho tiempo.

Va a ser protagonizada por Micky Vargas y Daniela Feijoo, que son excelentes actores. Luego también participan Renzo Schuller, Sandra Vergara, Jesús Alzamora, Regina Alcóver, Camucha Negrete y Maju Mantilla, que hace su debut en el cine.

Sandro Ventura

-¿Qué otros proyectos tienes para este año?

Estoy trabajando en el guion de una película animada por encargo, de la que no puedo dar muchos detalles. Además, estamos trabajando en un proyecto que se desarrollará en medio de la pandemia, sobre una pareja que aprende a convivir durante estos tiempos. Qué mejor manera de probar a un matrimonio que la pandemia, para poner a prueba la tolerancia. Es algo que a mí me llama mucho la atención.

-¿Te inspiraste en una vivencia personal con tu actual pareja?

No, pero yo he vivido la cuarentena con mi novia y con nuestro perro. Tenemos más de dos años de relación, pero con la pandemia se ha multiplicado por cinco creo —dice entre risas—. Felizmente los dos nos hemos soportado y divertido, hemos buscado la manera de atravesar esta cuarentena con una salud mental impecable.

Ese no fue el caso de muchas personas, que de pronto se vieron en medio de un divorcio o una separación. De esa situación me inspiré. Al final, la cuarentena termina siendo una suerte de escenario, no tanto como la trama principal. Está divertida, tierna y habla de la tolerancia, que creo que falta mucho en nuestro país.

Sandro Ventura

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