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Un sufragio inusual en un país desigual

Carlos  Contreras

El sombrero que en Lima nadie vio. Los simpatizantes de Perú Libre llegaron orgullosos con el sombrero de su candidato cajamarquino Pedro Castillo. Todos ellos celebraron anoche. Foto: Aldair Mejía / La República
El sombrero que en Lima nadie vio. Los simpatizantes de Perú Libre llegaron orgullosos con el sombrero de su candidato cajamarquino Pedro Castillo. Todos ellos celebraron anoche. Foto: Aldair Mejía / La República

Elecciones en pandemia. El día empezó con problemas en las mesas de votación, avanzó con rostros tapados por el miedo al contagio y concluyó con un país en incertidumbre. Estas son las imágenes que dejó la jornada electoral del Bicentenario.

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Los lapiceros azules debían ser los protagonistas de este inusual proceso electoral, pero estos fueron desplazados por el lápiz.

Y también por el sombrero.

En medio del temor de salir o no de casa por el peligro de contagiarse del Covid-19, los peruanos decidieron ejercer su voto desde las primeras horas del domingo. En costa, sierra y selva, hubo problemas en la instalación de mesas de sufragio, pero con las horas este escollo fue superado gracias al empuje de los jóvenes.

Ellos salieron de sus hogares y se presentaron de manera voluntaria como miembros de mesa ante el pedido del presidente Francisco Sagasti y de las autoridades de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que no tomaron en cuenta esa advertencia que se le hizo días antes: el horario especial para los adultos mayores, quienes estuvieron esperando por horas.

Otro triste espectáculo se vio a través de la televisión y las redes sociales cuando los candidatos presidenciales realizaron sus innecesarios desayunos electorales. Los más perseguidos fueron Keiko Fujimori, Hernando de Soto, Verónika Mendoza y Rafael López Aliaga, a quienes se les olvidó sus promesas para combatir el Covid-19. Junto a sus familiares, decidieron reunir a periodistas y simpatizantes en espacios aglomerados. En verdad, si no realizaban ese “acto tradicional” no pasaba nada. Pero lo hicieron.

Esta vez, las mesas cerraron a las 7 de la noche y a esa hora el flash electoral detuvo el país por un momento. El Perú tiene otro medio tiempo para sobrevivir.

Una candidata en Cusco. Verónika Mendoza desayunó junto a su familia en la Ciudad Imperial. Foto: Miguel Gutiérrez / La República

Con mucha seguridad. El candidato Lescano llegó bien resguardado a su mesa. ¿Era para tanto? Foto: Jorge Cerdán / La República

De cabeza. Así estuvieron los locales de votación durante las primeras horas de las elecciones. Los jóvenes salvaron el día. Foto: Antonio Melgarejo / La República

Voto. El presidente Sagasti votó en un local de La Molina. Foto: Andina

El sur también eligió. En Puno, varias ciudadanas llegaron desde temprano a sufragar. Foto: Juan Carlos Cisneros / La República

Desayuno. Keiko se reunió con su esposo, hijas y su hermana. Foto: Jhon Reyes / La República

Con cuidado. La premier ejerció su voto en Miraflores. Foto: PCM

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