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Diálogo social: El camino hacia la construcción de un mundo del trabajo saludable y seguro

Escribe: Ítalo Cardona, director de la OIT para los Países Andinos

La Republica
Ítalo Cardona, director de la OIT para los Países Andinos. Foto: Difusión.
Economía LR

De acuerdo con la OIT, alrededor de 2,9 millones de trabajadores en el mundo mueren cada año y al menos 402 millones de personas sufren lesiones profesionales no mortales. Además, a más de dos años del inicio de la pandemia generada por la COVID-19, se han planteado nuevos retos para la seguridad y salud de los trabajadores. Las estimaciones conjuntas de la OMS y la OIT determinaron que las enfermedades profesionales causan el 81% de todas las muertes relacionadas con el trabajo, y se estima que los accidentes y enfermedades laborales generan anualmente una pérdida equivalente al 5,4% del producto bruto interno mundial.

Los países pagan un precio muy alto en muertes y lesiones laborales, y muchas de ellas afectan especialmente a las personas que trabajan en la informalidad y en sectores peligrosos.

En muchos países, durante el periodo de la pandemia, el diálogo social entre los actores del mundo del trabajo demostró ser clave para garantizar la continuidad de diferentes actividades económicas sin que ello represente un riesgo para la salud y la vida de los trabajadores.

Este año, en el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha hecho un llamado para que, precisamente a través del diálogo social, los gobiernos en conjunto con las organizaciones de empleadores y trabajadores construyan una cultura de seguridad y salud centrada en sistemas de gestión efectivos y adopten medidas eficaces de prevención. Para lograrlo, es necesario promover la participación activa de los empleadores y trabajadores en la discusión y diseño de políticas nacionales, en la definición de prioridades y en la elaboración de planes de acción, así como en la implementación de las medidas que resulten necesarias para la prevención de accidentes y enfermedades en los centros de trabajo.

Es necesario fortalecer la capacidad de los actores para trazar, por medio del diálogo, una ruta que tenga como destino la creación de espacios de trabajo seguros y saludables. Además, se debería proporcionar formación e información sobre la SST a todos los trabajadores a fin de que puedan participar activamente en las acciones de mejora de la seguridad.

En 2022, la planificación de posibles escenarios parece indicar que el mundo se enfrentará a partir de ahora a realidades diferentes: algunos países seguirán enfrentándose a la crisis de la COVID-19 mientras que otros vivirán una era post-COVID. En ambos casos, los mecanismos de participación en la gobernanza de este problema común, así como de otras cuestiones de SST, seguirán siendo esenciales para contener los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales.