“Que Dios nos ayude”

29 Set 2019 | 10:23 h
La Republica
Columna de Patricio Quintanilla

El último viernes el presidente Vizcarra anunció que su gobierno decidió plantear una cuestión de confianza para cambiar las reglas de la elección de los miembros del Tribunal Constitucional.

Patricio Quintanilla Paulet

Rector U La Salle

Cuando el país atraviesa por situaciones difíciles, como las actuales, viene a mi memoria la frase del título de esta columna, que fue el cierre del mensaje del Ing. Juan Carlos Hurtado Miller, ministro de Economía del gobierno de Alberto Fujimori, el 8 de agosto de 1990, al anunciar las medidas de ajuste como consecuencia del desastroso primer gobierno del presidente Alan García.

El contexto

No pretendo hacer un análisis político, porque no es mi tema, por lo que solamente voy a describir algunos hechos que afectarán la economía del país.

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Esta lamentable historia se inicia en este quinquenio (2016-2021), se acelera con el anuncio del presidente Vizcarra de presentar al Congreso de la República un proyecto de ley para adelantar las elecciones generales, sobre la base del argumento de que el pueblo le dice: “Presidente, cierre el Congreso”. De hecho lo presenta, pero requiere de un previo referéndum por tratarse de una reforma constitucional.

La Comisión de Constitución del Congreso acuerda archivar el proyecto de ley, de manera que no se discutirá en el Pleno, como hubiera sido lo adecuado.

Por otro lado, la propuesta de candidatos para integrar el Tribunal Constitucional se hace en un tiempo muy corto y se dice que algunos de los candidatos tienen cuestionamientos.

El último viernes el presidente Vizcarra anunció que su gobierno había decidido plantear una cuestión de confianza para cambiar las reglas de la elección de los miembros del Tribunal Constitucional.

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Cómo afecta

Un componente importante del crecimiento es la inversión privada, pero esta está determinada por condiciones de estabilidad en los aspectos político, jurídico, social y económico. En las condiciones actuales, ninguna de estas se cumple. La débil institucionalidad y la incertidumbre están presentes en el Perú de hoy. La proyección de crecimiento económico, publicada por el Banco Central de Reserva del Perú, ha venido disminuyendo; es así que en marzo de este año estimó 4.0%, en junio 3.4% y en el Reporte de Inflación, publicado el viernes 27, esta es de 2.7%.

Las causas de esta situación son tanto de origen externo como interno. En el primer caso, está la baja del precio de los commodities, consecuencia de la guerra comercial propiciada por el presidente Trump contra China; en la cual no hay ganadores, pues todos pierden. Para compensar el menor crecimiento de Estados Unidos, el FED (que es su banco central) está reduciendo la tasa de interés de referencia, lo que origina un aumento en el tipo de cambio, lo cual afecta al mercado peruano.

En el aspecto interno, el mencionado problema político reduce las expectativas positivas sobre el comportamiento de la economía, lo cual afecta la demanda por consumo e inversiones, creando un riesgoso círculo vicioso.

Conclusión

No me atrevo a estimar qué pasará en los próximos días y semanas; por eso, reitero la mencionada histórica frase: “Que Dios nos ayude”.