Investigación periodística

Tras el rastro de los libros perdidos

El periodista David Hidalgo acaba de publicar La biblioteca fantasma (Planeta. 2018), una investigación sobre libros y documentos de hace varios siglos que han desaparecido de los archivos de la Biblioteca Nacional del Perú.

Redacción LR

Martes, 7 de Agosto del 2018

A comienzos de 2009, un reportaje de David Hidalgo en el diario El Comercio daba cuenta de un hecho sorprendente: un coleccionista había comprado cuatro libros publicados entre los siglos XVI y XIX, que habían sido robados de la Biblioteca Nacional del Perú. El comprador los había rechazado, pero al comprobar que los volúmenes seguían siendo ofrecidos en el mercado negro, los compró para devolverlos al lugar de donde salieron.

La joya del cuarteto era el libro titulado Papirii Massoni Analium de Jean Papire Masson, impreso en 1578. Mientras en los otros libros los sellos de la BNP habían sido borrados, este conservaba un sticker con el código que le habían puesto en la mudanza que se hizo del local del centro de Lima a la sede de San Borja en 2006. "El caso demostraba que los robos eran recientes", cuenta David. El reportaje fue una alerta, pero la investigación de la BNP no llegó a nada. Y hasta le cerraron las puertas al periodista. Los libros, eso sí, volvieron a la biblioteca.

Fue así como David Hidalgo, hoy director periodístico del medio digital Ojo Público, se fue adentrando en el tema del robo o desaparición de libros antiguos de la Biblioteca Nacional. "Dejé el tema, pero me seguían llegando historias: alguien me avisaba que había encontrado un libro en (el campo ferial) Amazonas o me contaban que ofrecían otro en Chile", cuenta.

Más de un año después de su reportaje sobre los cuatro libros perdidos, asumió Ramón Mujica como nuevo director de la Biblioteca Nacional. "Pensé que podría ver otros casos, investigar más el tema y así fue", apunta David. El nuevo director de la BNP, un experto en historia colonial y vidas de santos, estaba decidido a investigar y sancionar los robos de libros. Pero en los primeros días de su gestión ocurrió un hecho que indicaba que lograr su objetivo no iba a ser fácil.

En la azotea de la Biblioteca Nacional del centro de Lima fueron encontrados, en el interior de un mueble de madera, miles de manuscritos del archivo presidencial del Mariscal Andrés A. Cáceres. "Es un caso flagrante. Los documentos son hallados a una distancia muy grande de su sitio original,que era la bóveda, en la azotea, en lo que aparentemente era el camino para tirarlos hacia la calle", cuenta Hidalgo.

En esa inmersión al mundo de los libros y manuscritos antiguos el periodista encontró decenas de casos. Todos sus hallazgos están reunidos en el libro La biblioteca fantasma (Planeta 2018), una investigación que le tomó casi diez años y lo llevó por varios países para, como dice la reseña de presentación del libro, contarnos la historia de una tragedia cultural: el robo de libros y otras joyas bibliográficas antiguas, y la mutilación de nuestra memoria histórica.

 

Ladrones fantasmas

 

Cuando Mujica planteó un nuevo inventario de los libros de la BNP encontró resistencias pero no fue lo peor: en pleno inventario un vigilante entró en la bodega y robó un libro. Se trataba del Breve compendio della vitta del B. Toribio Alfonso Mogrobesio, impreso en Roma en 1679. El hecho quedó registrado por las cámaras de la bóveda, está grabado en video. "Es la primera prueba contundente de un robo, pero a esa persona solo le dieron dos años de prisión suspendida y unos mil soles de multa", comenta el autor. Aparentemente lo robó a pedido, pero eso no se investigó.

Ese es un caso inusual. En la mayoría de casos, los libros o documentos solo desaparecen. Es como si en la BNP de cuando en cuando aparecieran ladrones fantasmas.

En el libro también se cuenta el hallazgo en la biblioteca Dumbarton Oaks de Washington, EEUU, del libro Quaderno de directorio espiritual para el probecho de las almas, un catecismo escrito a mano en quechua, del siglo XVIII. Un experto francés confirmó que ese libro era de la BNP comparando una fotocopia que había sacado del mismo texto en 2001, en el Perú. Le habían borrado los sellos, pero era el mismo. Un anticuario argentino lo había vendido a la biblioteca norteamericana. Esta deshizo la compra.

David Hidalgo conversó con el anticuario. Este le dijo que el libro había llegado libre de sellos y marcas que revelaran su verdadero origen. "No había razón para no comprarlo y ofrecerlo a una institución prestigiosa", argumentó. El libro volvió al Perú, pero cuando buscaron las referencias en los registros de la BNP todas habían desaparecido. "No había ningún registro del libro, incluso había desaparecido el registro de cuando fue reproducido digitalmente. A ese nivel no llega alguien de fuera. Tenía que ser, como decía Mujica, un trabajo interno", dice David.

Hay otras historias sobre pérdidas lamentables: ocho folios del libro -16 páginas- Derrotero General del Mar del Sur del Capitán Pedro Hurtado de Mendoza, escrito por el capitán Manuel Joseph Hurtado en 1730. O la pérdida de más de tres mil libros de la colección del expresidente argentino Agustín Justo, comprada en tiempos de Basadre.

La gestión de Ramón Mujica impulsó la campaña "Se buscan libros perdidos de la biblioteca nacional" y consiguió no solo determinar cuánto se había perdido, sino que recuperó libros del siglo XVII, XVIII, tomos únicos que estuvieron en la BNP pero acabaron en bibliotecas particulares. "Mucha gente se concientizó en que debía devolver esos libros porque era parte de la memoria del país. Eso se detuvo cuando Mujica se fue", explica David.

La biblioteca fantasma descubre, con gran aliento narrativo, un sistema burocrático que ha permitido los robos y también la impune desaparición de la memoria escrita en el Perú.

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