Walter Alva deja de ser director del museo del Señor de Sipán

Decisión. Ministerio de Cultura dispuso su cese definitivo por límite de edad como director del Museo de las Tumbas Reales en Lambayeque.

Jubilado. El Dr. Walter Alva no recibió ni las gracias por sus más de treinta años dedicados a la investigación, defensa patrimonial y puesta en valor del circuito Moche en el norte del Perú. Foto: difusión
Jubilado. El Dr. Walter Alva no recibió ni las gracias por sus más de treinta años dedicados a la investigación, defensa patrimonial y puesta en valor del circuito Moche en el norte del Perú. Foto: difusión
Roberto Ochoa

En 1987 todo estaba devaluado en el Perú. La inflación se desbocaba por la pésima gestión de Alan García y el terrorismo lanzaba su ofensiva sobre todo el territorio nacional. En medio de tanta miseria, la única buena noticia que conmovió a peruanos y extranjeros fue el hallazgo de una tumba moche intacta en un pequeño pueblo de cañeros en Lambayeque. Los científicos la compararon con el hallazgo del faraón Tutankamón, pero aquí fue bautizado como la tumba del Señor de Sipán.

Su gestor fue el cajamarquino Walter Alva Alva, quien dirigió a un valeroso grupo de arqueólogos que no solo realizaron una hazaña científica, también tuvieron que enfrentar a tiros y golpes de machete a las bandas de huaqueros que ya habían saqueado varias tumbas y no querían perder su botín.

Desde entonces su nombre está asociado a uno de los mayores descubrimientos científicos del mundo andino, pero también a una eficiente gestión, defensa patrimonial, puesta en valor y construcción del primer museo peruano diseñado como tal: el Museo de las Tumbas Reales del Señor de Sipán, que hoy en día se alza como epicentro del circuito turístico Moche.

Gracias al descubrimiento del Señor de Sipán también se crea la Unidad Ejecutora 111 – Naylamp, que comprende los museos y monumentos arqueológicos de la Región Lambayeque. Y es precisamente esta entidad la que acaba de notificar el cese por límite de edad (70 años) al Dr. Walter Alva, en una fría resolución directoral del Ministerio de Cultura donde no le dan ni las gracias por su labor pero sí declaran vacante su cargo.

Su jubilación trunca una serie de investigaciones y hallazgos a los que estaba abocado el Dr. Walter Alva.

Feliz Cumpleaños, Walter Alva

Luis Jaime Castillo - Arqueólogo

Reconocer que muchas veces los peruanos somos mezquinos e ingratos no es ninguna novedad, particularmente cuando se trata de la cultura y la ciencia.

El 28 de junio pasado el Dr. Walter Alva Alva, uno de los peruanos más reconocidos internacionalmente por sus descubrimientos arqueológicos y sus aportes a esa cosa tan etérea que llaman la identidad nacional, recibió dos noticias, una buena y otra mala. La buena fue que cumplía la venerable edad de 70 años, por lo que recibió el cariño y la gratitud de sus familiares y amigos, de los numerosos peruanos y extranjeros que, gracia a su dedicación y trabajo, nos percatamos de nuestras raíces precolombinas y nos llenamos de orgullo por los logros alcanzados por nuestros ancestros.

Lambayeque nunca será la misma región después de que Walter Alva, Susana Meneses, Lucho Chero y un ejército de jóvenes arqueólogos se enfrentaran a la codicia de los huaqueros para salvar un pedazo de nuestra historia, quizá uno de los pedazos más importantes.

La mala noticia era que, en atención estricta a la ley, y con una puntualidad poco vista en la burocracia estatal, se le comunicaba su cese inmediato y definitivo de su cargo público como director del Museo Tumbas Reales de Sipán, museo que él y su equipo prácticamente construyeron con sus propias manos. La noticia no la recibió de manos del presidente de la República, o del décimo ministro de Cultura del quinquenio que se acaba, sino del director de la unidad ejecutora que tutela al museo. No hubo fiesta de despedida ni reconocimiento público, no hubo una llamada del presidente o de la primera ministra, o una mención honrosa del Congreso. Gracias, y no se olvide de desocupar su escritorio.

Todos los que hemos tenido la fortuna de conocer a Walter Alva sabemos que aún tiene mucho que dar, que hay libros que tiene que terminar de escribir, nuevos descubrimientos que hacer. Es decir que, más allá del reconocimiento y gratitud que le debemos, se trata de una persona valiosa y productiva.

Continuar a cargo del museo de Sipán y sus investigaciones sería lo lógico, pero tranquilamente podría haberse convertido en un valioso asesor del ministro, o hubieran podido pensar en él como director del acéfalo Museo Nacional de Arqueología (MUNA), que se inaugurará en estos días en Pachacamac.

Todavía estamos a tiempo de corregir esta injusticia, o quizá sea la primera tarea para el ministro que asuma en veinte días.