Isabel Menéndez Ibárcena: “La amistad solo se mide con el corazón”

Pedro  Escribano

@larepublica_pe

19 Dic 2020 | 4:28 h
Magia. Isabel Menéndez Ibárcena dedicada a encantar niños. Foto: difusión
Magia. Isabel Menéndez Ibárcena dedicada a encantar niños. Foto: difusión

Acaba de publicar Una amistad gigante, un libro en el que cuenta la tierna historia de cómo surge la amistad entre dos seres a pesar de sus diferencias.

Uno se llama Ru, es gigante; el otro es Franalto, es enano. Con estos dos personajes, tan distintos, Isabel Menéndez Ibárcena explora ese gran vínculo que une a los hombres y mujeres de buena voluntad: la amistad.

La escritora acaba de publicar Una amistad gigante (Ed. SM), una historia en la que estos personajes, que no son aceptados por sus respectivos grupos, vencen sus diferencias y terminan siendo muy buenos amigos. Sus historias, al principio, corren paralelas, para luego unirse cuando se hacen amigos. El libro está bellamente ilustrado por Isabelle Decenciére. Una buena historia para los pequeños.

“En realidad -dice la autora- no lo enfoqué mucho hacia los niños. Quería contar una historia sobre lo difícil que es a veces para algunos hacer amigos porque son diferentes. Entonces, para mí era importante esta historia de dos seres que son totalmente distintos y tratan de buscar amigos, pero por sus diferencias no los encuentran. A uno le tienen miedo y del otro se burlan”.

Ellos están como en dos orillas y casi todo el libro es una suerte de tenderse puentes...

Me gustó jugar con dos narraciones paralelas y que, cuando ellos se encuentran, las narraciones se unan. Así conté dos historias similares, pero a la vez distintas.

La amistad es un tema de grandes y pequeños.

Sí, se suele decir literatura infantil, pero no, yo siento que es literatura, sin etiquetas. Es decir, todo el mundo puede leer cuentos infantiles porque también tienen historias muy potentes y pueden identificarse. Por ejemplo, a todo el mundo le ha sucedido en su vida ese tema de querer tener un amigo y no poder encontrarlo o se le ha hecho difícil hallarlo.

Ellos no son aceptados por los demás. Son salvados por la amistad.

Así es, por eso deciden marcharse a un lugar donde los entiendan y los quieran y puedan encontrar lo que siempre anhelaban, un amigo.

Al fina hay una frase: “La amistad solo se mide con el corazón”. Funciona como que es y no es parte de la historia.

En realidad, estaba pensada como dedicatoria, pero con el editor, Rubén Silva, la ubicamos al final, como un cierre. Me alegra que esté allí, ha sido certero y es como que le da la redondez al libro.

¿Cuál es el peligro de escribir para niños?

Yo no le veo peligro. Lo que veo es que los niños son muy críticos, no se callan nada cuando algo no les gusta.

¿No le suscita temor escribir algo y que no les guste?

La verdad es que no. Es como cuando voy a contarles cuentos, les digo que contaré cuatro y me dicen ¡tantos! y al final terminan pidiendo más...

A usted no le pasa, pero les pasa a otros. ¿Por qué les pasa?

No sé... tal vez cómo lo comunican...

¿No es un peligro, por ejemplo, caer en la narración ñoña?

Sí, justo de eso hablo mucho en los talleres de narración que doy a las maestras...

¿Entonces hay ese peligro?

Sí, lo ñoño es una razón, tal vez por el lenguaje que utilizan. Tal vez la historia no es tan potente para que enganche al niño. Podrían ser muchas cosas, habría que revisar cada una de las historias. Pero también tiene que ver con un tema que a todo el mundo no le gusta todo. A algunos les gusta García Márquez, pero a otros no.

¿Qué opinión le merece que de pronto quienes escriben en un registro de escritura para adultos se vuelcan a escribir libros para niños?

Habría que mirar bien. Sí sé que hay muchos escritores que están tratando de escribir o han escrito literatura para niños, lo que me parece loable. Pero, eso sí, no todos pueden lograr un lenguaje adecuado para los niños. A veces siento que es un poco comercial el asunto de escribir para niños.

Tienen derecho a intentarlo.

Sí, pero no todos tienen la capacidad de poder llegar. Tendría que revisarse muy bien. Es tarea del editor ver qué libro se está escribiendo y qué libro se está publicando. Si no se logra llegar y ser beneficioso, escribir para niños puede ser solo un ejercicio comercial. Sobre las personas que no escriben para niños y les dicen “publica un libro para niños”. Trabajo del editor.

¿Qué es llegar a un niño?

Cuando la lectura de una historia se le queda tatuada para siempre.