45 años de la Manzana Mordida

Compartimos los puntos de vista de Carlota Flores y de Santiago Risso.

La Republica
Carlos Zúñiga Segura, fundador de la revista "La manzana mordida"
Puntos de vista

Valores innegables de una revista literaria

Carlota Flores Scaramutti de Naveda, escritora.

Al celebrar “La manzana mordida”. En su 45 aniversario es necesario destacar los múltiples valores que este acontecimiento implica, así como subrayar los méritos de quien como Carlos Zúñiga Segura, poeta e investigador acucioso, no escatima ningún esfuerzo para lograr, unas veces, rescatar textos que pueden caer en el olvido y otras formalizar la historia literaria de las diferentes regiones del país. Dedicación, tenacidad, solvencia intelectual, voluntad creativa son algunos de los méritos y valores que la revista exhibe número a número. Usualmente, la edición de obras de literatura se centra en autores que la crítica especializada hace más visibles, “La manzana mordida” logra cumplir  una tarea más acuciosa: rescata el quehacer literario de escritores regionales de gran calidad pero muchas veces ignorados por el centralismo que aun persiste. Tal vez, y porque recorre nuestra patria en busca de las obras más significativas y bellas. A Carlos Zúñiga Segura deberíamos reconocerlo como “El caballero andante de las letras peruanas”. Felicitaciones poeta.

Logotipo del primer número de "La manzana mordida", revista de poesía.

Manzana apetitosa

Santiago Risso, poeta y comunicador social.

Celebramos 45 años y 113 números de la revista La Manzana Mordida, en cuya primera edición se aprecian poemas de Tarsicio Navarro, el poeta mágico del 70 César Toro Montalvo, y de su propio director, Carlos Zúñiga Segura, nacido en Pampas, Tayacaja, y afincado en Magdalena desde hace más de medio siglo. Fundada el 23 de septiembre de 1975, sus páginas fraternas contienen textos de vates peruanos de todas las generaciones, autores extranjeros, y pintores que acompañan la palabra. El primer acto, donde se degustaron manzanas acarameladas, fue el propio hogar de su fundador, en la calle Festini. En el último ejemplar nos deleita la fina pluma de Atala Matellini, con el conjunto “Secreta vendimia”.