La embajada Checa rindió homenaje a sus montañistas que murieron en el terremoto de 1970

02 Jun 2020 | 23:44 h
Jana Dušková, cónsul de La República Checa en el Perú, durante el tributo a sus compatriotas en Huaraz.

Hace 50 años, una delegación de 15 andinistas fueron sepultados por un aluvión cuando se alistaban escalar el Huascarán

Por Jana Dušková*. Huaraz.

Las conmemoraciones con motivo de los 50 años del trágico terremoto en Yungay debieron ser muchas más. En 1970, 15 montañistas checos perecieron de forma trágica en Áncash, una región de la sierra central peruana, debido al fuerte movimiento telúrico que acabó con miles de vidas. Por un capricho del destino, uno de ellos, Ivan Bortel, falleció de manera accidental dos semanas antes del terremoto.

En memoria de los desaparecidos checos, la embajada tenía preparado todo un programa de eventos culturales y deportivos, tanto en Lima como en Yungay y Huaraz, con los familiares de los escaladores, quienes iban a venir desde la República Checa. Desafortunadamente, ninguna de estas actividades ha podido realizarse debido a la crisis del coronavirus.

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Aún así, ambos países unieron fuerzas y conmemoraron este triste acontecimiento a pesar de las circunstancias.

El Embajador Michal Sedláček y quien escribe, como Jefa de Misión Adjunta y Cónsul en Perú, depositamos un arreglo de flores blancas y fijamos una nueva placa conmemorativa en un monumento de piedra, ubicado al pie del Huascarán, cerca de las lagunas de Llanganuco, y encima del cual ondea la bandera checa. Acto seguido, guardamos un minuto de silencio y pudimos ser así los únicos checos en rendir homenaje a los escaladores fallecidos, quienes eran, no solo los mejores en su época, sino sobre todo unas magníficas personas, gente talentosa y de grandes corazones. La antigua Checoslovaquia no solo perdió, en el año 1970, a grandes deportistas, sino también a gente que contribuía significativamente a la vida social, dado que se encontraban entre ellos reconocidos artistas, periodistas, médicos y escritores. La pérdida para nuestro país fue devastadora.

A pesar de la pandemia del COVID-19, fue una gran suerte para la embajada de la República Checa poder acompañar al Perú en un día tan importante. En particular, fue un gran honor para el Embajador y mi persona poder saludar personalmente al Presidente de la República, Sr. Martín Vizcarra Cornejo, igual que al ministro de Salud, Víctor Zamora, y al ministro del Interior, Gastón Rodríguez. Y asimismo, al gobernador de Áncash, Juan Carlos Morillo y al alcalde de Huaraz, Rori Mautino Ángeles.

Al final del evento, el Embajador obsequió al Presidente Vizcarra una medalla conmemorativa de plata, hecha en la Casa de la Moneda Checa.

Sin duda, fue una mañana de sentimientos fuertes, dolorosos, cargados de conciencia de una historia penosa, pero a la vez una mañana soleada, tranquila, llena de paz y de profundas y emotivas palabras de cada uno de las personalidades participantes. El Presidente Vizcarra no cesó en su labor de animar al pueblo peruano y de exhortar a no parar en este esfuerzo tan necesario en estos momentos tan difíciles. En efecto, no debemos perder el ánimo ni el optimismo ni la sonrisa. Una vez más, la Madre Naturaleza nos demuestra que es mucho más fuerte que nosotros, pero con respeto, unión y humildad podremos salir adelante en sintonía con ella.

La República Checa, representada por su embajada, fue el único país extranjero presente en el evento conmemorativo en Huaraz, a pesar de la crisis del coronavirus, lo que demuestra la profunda importancia de la tragedia para nuestro país.

Al reiterar su más sentido homenaje a todas las víctimas del devastador terremoto y sus familias, la embajada de la República Checa espera poder llevar a cabo los eventos conmemorativos en su plan original en un futuro cercano e invitar a todos aquellos que deseen acompañarnos en ellos.

(*) Jefa de la Misión Adjunta y Cónsul de la República Checa en el Perú.

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