El maestro Zenobio Dagha Sapaico (fotografía de Nelly Plaza))

Cien años musicales del maestro Zenobio Dagha Sapaico

El recordado violinista huancaíno Zenobio Dagha Sapaico, innovador del huaylarsh moderno, nació un 4 de abril hace un siglo. Aquí una semblanza para conocer la estatura de su vida y de su arte.

La República
04 Abr 2020 | 0:29 h

Por Katerine Retamozo Antonio*

Don Zenobio Dagha escribía música. Siempre fue fiel a su academicismo y a su exigencia de músico y compositor serio, con estudios en teoría y composición musical en Argentina, un país de tangos que también escuchó sus huaynos, y donde obtuvo el conocimiento técnico que acompañó a su talento innato para consagrarlo como el gran maestro de la música huanca.

Pero no solo era su dominio de la teoría musical, era también su alma, sus sentimientos, sufrimientos y alegrías las que hacían brotar notas en su violín. Violinista incomparable, innovador en su ejecución. Dicen los entendidos en la música que era particular y que marcó enseñanzas a otros músicos que hoy lo analizan en términos técnicos: “El recurso del trémolo –repetición rápida y continua de una o varias notas de igual duración— parece haber sido introducido por Zenobio Dagha en la técnica de la región pues he escuchado a violinistas hablar de ‘introducción tipo Zenobio Dagha’”, señala Claude Ferrier, músico académico suizo en su libro Tejiendo tiempo y espacio.

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s imposible calcular un número de temas que ha compuesto a lo largo de su vida, podrían ser más de novecientos o mil, escritos en letra y música, pero tenemos 609 registradas en Apdayc, las demás se esconden en recuerdos de amigos y amigas a quienes con toda buena voluntad y generosidad Zenobio entregaba sus composiciones. Registro de esto es un relato de la gran Olga Zevallos que cuenta que Zenobio Dagha les entregaba de 10 a 15 temas cada vez que iba a su encuentro en presentaciones en Lima, allá en los años 60.

Así de imposible es calcular cuántas personas lloraron, cantaron, bailaron con su música durante más de siete décadas. Generaciones enteras mantienen en su memoria notas musicales escritas por Zenobio Dagha en Huancayo, Carhuamayo, Apurímac, Cusco, Lima. Esa amplitud folclórica ayudó para que la obra del maestro haya sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación hace más de un mes por el Ministerio de Cultura del Perú.

Algo importante de anotar es que Zenobio, en su búsqueda de sobresalir con su música y realzar el nombre de su tierra, innovó la música del centro sin dejar de respetar su raíz. Así hizo el ritmo del Huaylarsh moderno, marcando el inicio de una música y danza a la que casi nadie se resiste, sacándola del campo al escenario. Así como en la Tunantada lo hizo Tiburcio Mallaupoma, o Joao Gilberto en la Bossa Nova, Zenobio se empeñó en crearlo, difundirlo y siguió marcando la ruta musical: insertó el saxo tenor en la orquesta típica, que en principio estuvo conformada por arpa, violín, clarinetes y guitarra. Ahora el saxo es predominante en las orquestas típicas, admiradas por todo el Perú.

Hacia finales de 1950, Zenobio Dagha funda su propia orquesta “Juventud Huancaína”, logrando colocar a la música huanca en un sitial histórico con sus huaynos, mulizas, huaylarsh, tunantadas, santiagos, chonguinadas, capitanías. Músico huanca, descendiente de la tribu Allauka de Chupu Ulo, con su especial forma de hablar en quechua wanka, no podía dejar de crear temas para sus pueblos queridos y así nacieron: “Yo soy huancaíno por algo”, “Mi Chupuro” y “Carhuamayo”, sinónimo de orgullo para quienes sienten el cariño a estas tierras.

Alicia Maguiña es una de las grandes artistas del Perú que ha interpretado sus temas “Casarme quiero”, “Dígame en Secreto”, “Hermanoshray”, entre otros; Flor Pucarina interpretó “Sola siempre sola”, que llevaría el título de uno de sus álbumes producidos, también la muliza “Aires de Huancayo”. Las hermanas Zevallos interpretaron el tema “Vaso de cristal”. Picaflor de los Andes, la inmortal “Yo soy Huancaíno” y El Zorzal Negro, el tema “Tu traición”. La lista es larga hasta hoy.

Zenobio Dagha hubiera cumplido un siglo de vida, pero fue a sus 88 años que su corazón le pidió descansar y partió con proyectos inconclusos y promesas incumplidas de ciertas autoridades. No era una justa despedida. A un maestro de este nivel y de la alta calidad musical de Zenobio Dagha hace falta escucharlo con atención, con los oídos y el corazón, porque en su música está el sonido ancestral, la bondad de la tierra, de la naturaleza y el más puro amor y desamor nacidos bajo el cielo huanca y que él dejó grabados en su inolvidable violín y escritos con su puño y letra para las futuras generaciones.

*Gestora cultural y coordinadora general del proyecto Centenario de Zenobio Dagha.

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