José Carlos Vilcapoma: "Blas Valera es autor del diccionario quechua"

La República
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Rescate. El antropólogo José Carlos Vilcapoma acaba de publicar en edición facsimilar Arte y vocabulario en la lengua general del Perú, llamada Quichua, primer diccionario quechua impreso en el Perú en 1586, que se creía anónimo.

Estaba allí, ante sus ojos. Depositado por siglos. Folios amarillos, tapa dura en cartón y con letras en pan de oro. El antropólogo José Carlos Vilcapoma, que seguía los rastros de otra investigación en la sala Cervantes de la Biblioteca Nacional de Madrid, se encontró con un diccionario quechua. Llevaba la signatura R/9166. El viejo diccionario consignaba también la gramática de esta lengua. Llevaba el largo título de Arte y vocabulario en la lengua general del Perú, llamada Quichua, y en la lengua española, el más copioso y elegante que hasta ahora se ha impreso. Autor anónimo, publicado en la Ciudad de Los Reyes, en Lima en 1586, por el impresor italiano Antonio Ricardo.

Ese diccionario quechua, que hasta ahora se creía anónimo –aseguran que su autor es Blas Valera-, se acaba de publicar en edición facsimilar, acompañado por otro volumen en castellano actual, precedidos de estudios sobre su naturaleza y autoría.

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En torno a su edición hubo todo un equipo de trabajo: Luis Millones, Antonio Ricardo, Blas Valera, Gerardo Quiroz, Liliana Fernández, José Carlos Vilcapoma y Luis Carlos Paraguay.

Sin duda, un verdadero rescate editorial que nos permitirá acercarnos al primer libro impreso en el Perú.

“Allí comenzó la pesquisa. Traje copia del incunable y se los mostré al padre Manuel Marzal, quien nos dio las recomendaciones de cómo debía trabajar. Desde aquel entonces comenzó la preocupación que hoy ve la luz de la publicación en dos tomos”, explica Vilcapoma.

Este diccionario, como se ha dicho, ha sido publicado en dos tomos. El primero, único en su género. Hasta hoy no se había reproducido el facsimilar en el Perú, que reproduce con fidelidad la edición príncipe de 1586. Su tamaño es breve, de bolsillo, de fácil manipulación para las tareas de evangelización. Esta edición cuenta con el permiso de la Biblioteca Nacional de Madrid. Su edición ha contado con los auspicios de la Academia Mayor de Lengua Quechua del Cusco, la Escuela Nacional José María Arguedas y el Instituto de Investigaciones y Desarrollo Andino.

- ¿Qué sostiene que no es anónimo, que su autor es Blas Valera?

-Lo confirman los recientes hallazgos del historiador José Cárdenas Bunses, quien da cuenta que en 1588 y 1595 en Granada se hallaron documentos, como un pergamino escrito en árabe, latín y español, al lado de otras reliquias, y de otro lado textos árabes y latinos inscritos en discos de plomo, conocidos como los hallazgos del Sacro Monte. Todos sobre evangelización. Allí aparecen citas inéditas con el nombre de Blas Valera como autor del Arte de la lengua índica, complementado con otra textual que señala que el Tercer Concilio Limense le había encargado la elaboración del Arte y Vocabulario.

- ¿Y ambas obras se pueden asociar?

-Totalmente. El Arte de lengua índica y el Arte y Vocabulario, publicado como anónimo, guardan estrecha relación, según Cárdenas, que no motiva duda alguna para decir que su autor es Blas Valera.

- Pero, ¿cómo probarlo?

-En el segundo tomo, Gerardo Quiroz hace un estudio riguroso, biográfico contextual entre Antonio Ricardo y Blas Valera, de contradicciones y parangones. Valera era ninguneado por su condición de mestizo y su abierta identidad con la religiosidad indígena, además de censurado por el III Concilio y perseguido por su propia Orden. Esas fueron las razones para que el mismo José de Acosta ocultara la autoría del Arte y Vocabulario que hoy salta a la vista. No en vano, para algunos, el mismo Valera urdió su ficticia muerte para evadir la requisa de sus escritos.

- Más allá de lo militar, el quechua y la religión andina fueron murallas para la conquista y colonia.

-Sí, establecido el poder ibérico, se dio cuenta que el discurso religioso de los funcionarios coloniales no había tenido el efecto deseado. Los indios seguían adorando a sus dioses en su lengua el runa simi. Por ello, Fray Jerónimo de Loayza, el primer obispo de Lima, en el Primer Concilio Limense, de 1551, quiso prohibir su uso. Quiso borrar la religiosidad prehispánica. Igual sucedió con el Segundo Concilio, pero se optó por una traducción oficial. 

- ¿Cómo así Valera, siendo mestizo, se convierte en autor de estos libros?

-Como jesuita, en 1573, cuando llega José de Acosta al Perú, Valera ya tenía fama de hablar bien el latín, castellano, griego, hebreo y mejor el quechua y el aimara, sin desconocer el muchik y culle. 

- O sea, ¿por el dominio de las lenguas nativas?

-Exacto. Cuando el padre Acosta y Toribio Alonso de Mogrovejo convocan el III Concilio Limense para analizar el proceso de evangelización, convocan a Valera para que traduzca al quechua y al aimara los documentos del Concilio. Allí empieza. 

- Pero después la orden de los jesuitas, en 1583, fue expulsada y el mismo Valera fue perseguido y preso después de las traducciones.

-Sí, incluso pide viajar a Roma a reclamar sus derechos, lo cierto es que sale del Perú hacia España. De hecho, sus escritos son requisados y su autoría oculta. Pero ahora, con la investigación de José Cárdenas Bunses, se devela, por lo menos en este diccionario quechua.

- Hay toda una leyenda sobre la muerte de Valera.

-Sí, hay quienes sostienen que murió en 1597 y otros en 1598. También dicen que el jesuita superior Acquaviva le habría dado la disyuntiva: expulsión de la orden y encarcelamiento o muerte ficticia. Él habría optado la muerte ficticia. Pero hay más, Joan Anello Oliva, sacerdote jesuita, dice haberlo conocido en Santa Cruz de la Sierra en 1611, donde lo escuchó decir que después del saqueo de Cádiz había optado por su muerte ficticia ante la persecución de su misma Orden.