Eduardo González Viaña: “yo escribo de espaldas a las modas”

Eduardo González Viaña. El escritor acaba de publicar 'La frontera del paraíso' y 'Siete noches en California... y otras noches más', libros donde, como en otros suyos, el tema recurrente es la migración hacia EE.UU.

Eduardo González Viaña. El escritor acaba de publicar 'La frontera del paraíso' y 'Siete noches en California... y otras noches más', libros donde, como en otros suyos, el tema recurrente es la migración hacia EE.UU.

Vive hace más de tres décadas en los Estados Unidos –es Emeritus professor profesor de la Western Oregon University-, pero Eduardo González Viaña se sigue considerado un cholo norteño. Narrador prolífico, gran parte de sus novelas trata el tema de los migrantes. En los últimos días presentó dos: 'La frontera del paraíso' (Ed. Librería Crisol) y 'Siete Noches en California... y otras noches más' (Lapix editores).

Los migrantes son un recurrente de tu obra. ¿Por qué?

Vivo desde hace casi 30 años en los Estados Unidos. Primero en California y luego en Oregon. En la capital de Oregon no había casi mexicanos y ahora son mayoría. Entonces he sido testigo de este cambio. Al final he querido, inclusive, ser actor del cambio y, en un momento determinado, me he ido a la frontera para ver cómo se produce la migración.

Claro, eres personaje de tus novelas...

Soy testigo y personaje. Por ejemplo, en mi novela El camino de Santiago fui un personaje a punto de sufrir una baja por el hecho de serlo. Me fui a la frontera de México con Estados Unidos, en el lado de Arizona. Yo solo quería entrevistar a los migrantes, pero cuando me dijeron “oiga, don Eduardito, ¿no se animaría a cruzarla?”, crucé también la frontera ilegalmente, como ellos.

¿Y qué te mueve a hacer eso?

Por un lado, mi propia sed de aventura, y de otro, el de los migrantes, me mueve mi solidaridad total con los seres humanos. Toda mi novelística tiene ese sentido, no escribo por jugar, ni escribo temas obligado por las editoriales. Escribo, como dicen, de espaldas a las modas, porque creo que la literatura tiene una función social.

¿Y no lo haces por lo que los escritores llaman investigación de campo?

Quisiera poder asumirlo de esa manera, pero no soy tan frío. Entonces, me lancé a cruzar la frontera y caminé dos días y, por suerte, los famosos “patriots”, que son un grupo de fundamentalistas, me atraparon, porque si no me atrapaban ellos, me atrapaba el sol. Un inmigrante ilegal muere cada día.

En "La frontera del paraíso" aparece Dante, el protagonista de tu novela "El corrido de Dante". ¿Qué significa este guiño garciamarquiano en tus novelas?

De repente cuando estoy metido en la novela, escribiéndola, siento que estoy en un territorio que me pertenece, en el que vivo con más facilidad que en Lima y, entonces, me encuentro con personajes que pertenecen a una u otra de mis historias, los meto allí, se sienten bien y hasta interactúan dentro de la nueva novela.

Y siguiendo con las analogías: tus historias, que dices son reales, tienen este aire real maravilloso que también nos lleva a García Márquez. ¿Aceptarías el parentesco?

Me sentiría honrado de ese parentesco, porque en verdad hay un común origen latinoamericano, pueblos parecidos, historias, fantasmas, abuelos e invenciones de mundo que se asemejan, por supuesto. Yo no podría estar viviendo, escribiendo tan solo dentro de lo que la gente llama “la realidad”, porque la realidad en nuestros países es mágica.

De otro lado, eres reacio a ubicarte en una generación de escritores.

No tan solo yo, sino que los críticos a veces no pueden encontrar en qué lado de la librería deberían estar mis libros. Además, hay ciertas modas, casi obligaciones de parte de algunas editoriales, que hacen que el escritor en nuestra época sea apolítico y se interese por temas más bien de tipo casero o tortuosos, como crímenes, en fin. Yo respeto mucho eso pero me voy hacia aquello que mi corazón me lleva.

Otro tema recurrente de tus novelas es la muerte, pero tienes una visión muy distinta, casi tierna de la muerte.

Bueno, yo estoy enamorado de la muerte. Si tú abres cualquiera de mis libros, en cualquier página al azar, te encontrarás con una referencia a la muerte. Pero no son libros temibles. Más bien la muerte, para mí, puede ser una mujer guapa, por ejemplo. Puedes olvidar con ella y decirle: no me olvides. Y puedes estar seguro que no te va a olvidar.

Acabas de presentar La frontera del paraíso y Siete noches en California. ¿Ya estás escribiendo la siguiente?

Sí, claro, la siguiente se está escribiendo hace rato. Es una novela sobre Garcilaso. Me dirás: ¿y dónde está la migración allí? Garcilaso es justamente el primer migrante y trata del camino que sigue cuando, a los 20 años, su madre le dice “ya es tiempo de que te vayas”, y se va llevándose al Cusco dentro de su corazón. Entonces, es el camino que va a seguir desde Cusco hacia Lima.

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