
Si tuviéramos un clima regular, ahora esperaríamos un diluvio diario durante varios meses, que reabastecería los ríos desecados, apagaría los incendios criminales y revitalizaría la selva reseca.

“Este momento es de vital importancia. Debemos reconocer que estamos en una emergencia dentro de una emergencia. Todos los impactos se amplificarán. El Niño acaba de empezar”.