El profe insumiso

25 Ago 2017 | 6:00 h

Paco Yunque llega por primera vez a un colegio y sufre el maltrato –bullying diríamos hoy– de otro niño llamado Humberto Grieve. Todos conocemos la historia. La sencilla y genial alegoría de Vallejo en la que el Perú es como una escuela en la que el hijo del patrón abusa impunemente del hijo de la empleada, que se sienta en el pupitre de al lado. Una representación pura de la desigualdad, del poder y sus heridas.

Y pienso ahora que uno de los personajes que más indignan en el relato, casi tanto como Humberto Grieve y su papá millonario, es el profesor. Sí, en uno de nuestros cuentos más emblemáticos, escrito por el que es, quizás, nuestro escritor más emblemático, el profesor es retratado como un ser hipócrita, autoritario cuando está instalado en su sistema (y casi siempre ante el más débil) y genuflexo ante el poder de las instituciones y las castas. Un articulador de la injusticia social que hace la vista gorda ante la realidad más evidente que transcurre en su propio salón de clase.

Pero ¿qué pasa cuando los maestros deciden pasarse un mes en la calle intentando, precisamente, revertir su propia condición de profes malpagados de Grieve, es más, de revertir su propia condición de pacos yunque? Ocurre que desde la mayoría de medios y gran parte de la opinión pública se vende y se compra ahora la figura del profesor insumiso, como si fuera un estigma, que se niega a ser evaluado, cuando a lo que se niega es a ser explotado y compadecido. Los humbertos grieve de turno lo saben y le sacan provecho.

Desde el marxismo que abrazó y su sensibilidad literaria, Vallejo –que estudió en el Centro Escolar 271 de Santiago de Chuco– denunciaba en su relato la perversión del sistema, ese profundo clasismo y racismo que supura nuestro país desde las aulas, y que engendra niños apaleados y niños matones –que reproducirán el abuso ya adultos– ante los ojos sumisos de sus profes. Contra eso también luchan los maestros en las calles. ❧

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