Jóvenes emprendedores: tres historias de éxito

Ideas de autoempleo. Diana Quijarte, Isaías Bravo y Nahomi Castro decidieron ser sus propios jefes. Aquí les contamos cómo tres veinteañeros hicieron realidad el sueño del negocio propio tras ser capacitados por el Ministerio de Trabajo.

1 Nov 2015 | 3:01 h

Si bien la idea de un negocio propio nació de su mamá, Diana Quijarte Gurreonero se propuso perfeccionar la propuesta. Es así como, con sus conocimientos de diseño gráfico, fue mejorando los diseños de los productos de cerámica en frío que elaboraba su familia. Fue un lento proceso.
 
Ella, junto a sus padres, preparan en su pequeño taller-vivienda de Mi Perú los muñecos y recuerdos que se expenden al por menor en algunas galerías del Centro de Lima, para la Primera Comunión, bautizos, fiestas, entre otros.
 
Hasta hace unos meses, la mecánica del negocio se llevaba de manera empírica, pero tras la capacitación que recibió en el programa Jóvenes Productivos del Ministerio de Trabajo, las cuentas están más ordenadas, señala Diana, quien se prepara para ampliar el taller con el bono con el que fue beneficiada.

Un mecánico distinto

A Isaías Bravo Ayala no siempre le gustó la mecánica. Es más, nunca pensó dedicarse a este rubro. Si hace un par de años no se hubiera comprado una mototaxi de segunda, hoy no tendría su propio taller de mantenimiento y reparación de motores.
 
Las peripericias que pasó con el vehículo le dieron una idea para emprender, por segunda vez, a sus 25 años.
 
"Este negocio empezó luego de pasar por un momento difícil. Yo me dedicaba a brindar red inalámbrica de wifi pero el negocio quebró al cuarto año", recuerda Isaías.
Pese a ello, no dudó en empezar de cero. Con las herramientas básicas: un par de llaves de ruedas, amoladoras, taladros y una pequeña compresora, el 'Flaco', como lo conocen sus clientes, empezó a ofrecer sus servicios como mecánico en un pequeño terreno al lado de su casa ubicada en lo alto de Mi Perú.
 
"Poco a poco me fui haciendo conocido. Ha sido todo un trabajo, pero la perseverancia está por delante", reflexiona el veinteañero que hoy recibe clientela por recomendación.
 
Tras recibir la capacitación de Jóvenes Productivos, ahora organiza mejor los costos y gastos de su taller, asegura. Con el 'capital semilla' que ganó implementará el servicio de lavado de motos y soldaduras.
 
"Para esta segunda etapa necesito una compresora de 80 litros y una soldadora. De esta manera podré ofrecer dos trabajos por los que mis clientes se trasladan hasta el cruce de Puente Piedra o Pachacútec para hacerlos", comenta.

Con buzos escolares

Al este de la ciudad vive Nahomi Castro Mariano. A sus 19 años ya tiene su propio negocio en el mercado Señor de los Milagros de las Flores, en San Juan de Lurigancho. Allí vende buzos escolares y ropa para niños.
 
Siguiendo el negocio familiar -al igual que Diana-, acude a Gamarra para comprar telas, las mismas que marca y corta en el pequeño taller de su casa.
 
A partir de la capacitación recibida, Nahomi se ha planteado mejorar el taller de sus padres, comprar nuevas y mejores máquinas y hacer crecer el negocio. Pese a que por ahora no puede estudiar, ya que la economía no se lo permite, ella ahorra pues está segura de que lo logrará.

Sobre Jóvenes Productivos

Es un programa del Ministerio de Trabajo que brinda capacitación para el emprendimiento a jóvenes, orientado al empleo independiente.
 
Los beneficiados son asistidos técnicamente por especialistas y vinculados con el sistema financiero, acompañados en la implementación de la idea de negocio y se promueven sus productos.
 
Al ministro de Trabajo, Daniel Maurate, le preguntamos: ¿quiénes pueden participar? "Jóvenes de entre 18 y 29 años en situación de pobreza, pobreza extrema o vulnerabilidad en el ámbito urbano y rural", respondió.
 
Las cinco mejores ideas de negocio de cada curso son premiadas con el 'capital semilla' que tiene un valor de S/. 2.500. El dinero es usado para la compra de bienes, herramientas, equipos, insumos y otros.

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