Un mensaje de unidad y esperanza

18 Ene 2018 | 0:04 h

Ernesto Cavassa, S.J.

Francisco es el segundo papa que visita nuestro país. El primero, Juan Pablo II, estuvo con nosotros en 1985 (5 días) y en 1988 (poco más de un día). Desde ese entonces, la situación del país y de la Iglesia ha cambiado radicalmente.

El Perú ha pasado de ser un país en crisis económica persistente y con altos índices de pobreza y desigualdad a ser un país de renta media, con políticas macroeconómicas que ofrecen confianza a los inversionistas y políticas sociales sostenidas. Se ha logrado así una reducción significativa de la pobreza en el país y una ampliación de la clase media.

Sin embargo, nuestro país aún mantiene altos niveles de desigualdad que deja a una gran población al margen de estos beneficios, particularmente en las áreas rurales altoandinas, en las comunidades nativas amazónicas y en los alrededores de las grandes ciudades, siendo los niños, los jóvenes y los ancianos los más afectados. A la desigualdad se le suma la falta de institucionalidad en varias áreas de la economía y de la sociedad. En el marco de una economía en crecimiento pero sin regulación ni control y ante un Estado débil, la corrupción se ha desarrollado de manera sistemática en el ámbito político, económico y social convirtiéndose en un grave problema de nuestra democracia.

En este contexto, el papa ha priorizado la visita a dos “periferias”: Puerto Maldonado y Trujillo. La primera representa la Amazonía no solo peruana sino sudamericana: la Pan-Amazonía que integran 9 países, con sus casi 35 millones de personas y más de 350 grupos indígenas. Francisco ya ha convocado una Asamblea Especial para la Pan-Amazonía a realizarse en el 2019 y es muy probable que en su visita a Puerto Maldonado haga referencia a él. Trujillo representa el desastre ocasionado por dos factores: el fenómeno del Niño Costero y un crecimiento urbano inorgánico e irregular.  El resultado fue: 7 huaycos que asolaron esta ciudad y miles de personas afectadas. Como respuesta, Trujillo expresa también la lucha por la vida y la apuesta por la solidaridad para paliar tanto sufrimiento.

El lema de la visita del papa Francisco es “Unidos por la esperanza”. El mensaje del papa será de unidad y de esperanza. Unidad para un país polarizado políticamente en la coyuntura actual pero, sobre todo, fracturado socialmente, que no ha sido capaz de reconocer en su rica diversidad histórica, ecológica y cultural uno de los mayores regalos de Dios. El papa nos recordará que se requiere la unidad de todos para anteponer el bien común sobre los beneficios particulares, sean estos individuales o de grupo.

 

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