Miles desfilan ante tumba de Udilberto Vásquez Bautista

En eL día de todos los santos. Creencia popular elevó a condición de santo a último fusilado por violación sexual.

2 Nov 2017 | 6:00 h

Edgar Jara. Cajamarca

Con ocasión del Día de Todos los Santos, en Cajamarca, una vez más, un gentío desfiló ante la cripta del último fusilado por esa misma razón, Udilberto Vásquez Bautista, a quien finalmente la creencia popular lo elevó a la condición de santo por creerlo inocente.

Este año no fue la excepción, porque en un interminable peregrinaje de todos los puntos de la región y del país, hasta donde llegó su fama de milagroso, visitan su tumba en cuyo lugar arrojan monedas y billetes de distinta denominación en agradecimiento por los milagros que dicen recibir; y de lo cual se aprovechan personas que mantienen intacto el lugar de la devoción. 

El caso

Con varios casos de violación sexual que se han presentado en los últimos días, recobra vigencia la discusión sobre la conveniencia de la aplicación de la pena de muerte para quienes incurran en este delito. El de Udilberto Vásquez Bautista se recuerda cuando aquel amanecer del 11 de setiembre de 1970 fue fusilado en el viejo penal de  Cajamarca por una pena capital decretada por el Poder Judicial. Los magistrados de la Corte Suprema no dudaron un solo instante en que el sujeto ultrajó y mató a una pastorcita de 11 años, en una lejana comunidad de la provincia de Chota.

En el expediente consta que Vásquez cogió fuertemente del brazo a la menor, Francisca C.S. para dar rienda a sus bajos instintos y al ser capturado negó conocer el paradero de la niña, porque a esa hora supuestamente estaba trabajando, hecho que fue desmentido por sus compañeros.

El abogado Carlos Alarcón Gálvez tomó el caso, quien ante la condena de su patrocinado por la Corte de Justicia de Cajamarca a una pena de 25 años de prisión, apeló a la Corte Suprema.

Aquel intento fue desbaratado por el testigo Santos Dionisio Saavedra, quien narró cómo Vásquez Bautista a empujones llevó a su víctima a un matorral y escuchó la voz angustiada de aquella que gritaba: “¡Papá, papá, papá!”. 

CLAVE

La condición de santo que se le atribuye a Udilberto Vásquez se sostiene en que aquel se inculpó para salvar a su hermano, quien en ese entonces tenía una familia que mantener. El caso se ventiló durante el régimen de Juan Velasco Alvarado, cuando la pena de muerte estaba vigente.

Udilberto asfixió a la menor

Además, se evidenció el peritaje de análisis biológico que estableció que las manchas halladas en el pantalón de Udilberto eran de sangre humana y no de cerdo, lo que demostraría que la agraviada fue deshonrada y que el inculpado ante los gritos de desesperación que dio la menor la asfixió.

Finalmente la Corte Suprema de conformidad con el artículo 300 del Código de Procedimientos Penales declaró no haber nulidad en la sentencia que declaró a Udilberto Vásquez autor del delito de homicidio y le aumentó la pena de internamiento a pena de muerte que se consumó en setiembre de 1970.

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