Cusqueños piden vigilar a terroristas libres que cumplieron condena

PARA QUE NO SE REPITA. Cusco fue golpeado por el terror. En 1986 una bomba estalló en un terminal de trenes, matando a 8 pasajeros. Autoridades y especialistas sugieren, además de vigilar a excarcelados, mantener viva la memoria del horror que vivió el país para que nunca más se repita esta tragedia.   

13 Sep 2017 | 9:36 h

La liberación de la senderista Maritza Garrido Lecca y la conmemoración de los 25 años de la captura del cabecilla terrorista Abimael Guzmán obligan a escarbar en la memoria los episodios más sangrientos cometidos por el grupo terrorista Sendero Luminoso, para que la historia no se repita.

La escalada de violencia envolvió a todo el país. Cusco fue escenario de numerosos atentados y crímenes de sangre fría perpetrados por subversión.

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El 25 de junio de 1986 una bomba estalló en el portaequipajes de uno de los vagones de la empresa estatal de trenes Enafer Perú (hoy PerúRail). Ocho pasajeros murieron cuando estaban por partir rumbo a Machupicchu y otros treinta resultaron heridos. Sendero Luminoso fue el autor del baño de sangre en la estación ferroviaria de San Pedro de la Ciudad Imperial.

A causa de ese atentado, el flujo turístico se desplomó. Apenas 140 turistas por día pisaban suelo cusqueño desde aquel ataque. El sangriento episodio ahuyentó a los visitantes. 

El periodista Roberto Romero recuerda a la perfección ese día. "Casi todos fueron turistas, muchos quedaron ciegos, mutilados, sin brazos ni piernas", dice.

PARA QUE NO SE REPITA

Cusco fue escenario de sucesivos ataques del senderismo y algunos esporádicos del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Hubo crímenes que dejaron heridas que hasta ahora no han podido ser cerradas. La justicia y la reconciliación todavía no caminan de la mano, anota Romero.

Roberto Romero sostiene que la captura de Guzmán "es un día de reflexión, un día para recordar y decirle a la población y a los jóvenes lo que pasó, porque la amnesia es la peor enfermedad social que puede ocurrirle a un país".

El alcalde cusqueño Carlos Moscoso mostró su preocupación por lo que está pasando con algunos senderistas. "La ley se debe aplicar. Si cumplieron su pena deben salir. Pero el caso de exterroristas o terroristas confesos todavía causa incomodidad, riesgo y peligro a la sociedad, porque podrían reagruparse, son gente que ni siquiera se ha arrepentido", anotó.

Agregó: "25 años han pasado rápido, es como si fuera ayer. Yo cuando la veo (a Garrido Lecca) en la televisión  sigo pensando que es una terrorista y que mañana mismo va a tomar acciones terroristas".

Romero y Moscoso coinciden en que esos episodios de sangre no se pueden volver a repetir. Para ello, según Moscoso, la Policía debe desarrollar un adecuado trabajo de seguimiento a los senderistas y emerretistas que están saliendo en libertad tras cumplir sus condenas. "Ahí el Gobierno debe ser muy cuidadoso y tener un servicio de inteligencia y seguirlos hasta el dormitorio si es necesario para saber que están cumpliendo con una vida pacífica".

En tanto, la exregidora Serly Figueroa consideró que "el terrorismo siempre será una amenaza en tanto no conozcamos el daño inmenso que nos causó como país, región, localidad y familia. La información es clave para luchar contra la incertidumbre y confusión que quieren sembrar". 

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