Entre el Facebook y el inodoro

26 Jul 2015 | 23:30 h

Supongamos que usted se ve obligado a escoger una de estas dos opciones. La opción A le permite quedarse con toda la tecnología electrónica que se ha inventado hasta el 2002, lo que incluye una laptop con Windows 98 –que permite el acceso a Amazon- y, también, que en su casa o en su departamento, en un edificio, usted pueda tener agua potable y desague, lo que incluye los inodoros. Pero Usted no puede usar nada que se haya inventado desde el 2002 hasta la fecha.
 
 La Opción B es que a Usted se le permite usar todo lo que se ha inventado la década pasada, lo que incluye Facebook, Twitter y el Ipad. Pero esta opción no le permite usar el agua potable ni los inodoros. Usted tiene que traer el agua en baldes hasta su casa y también tiene que llevarse, a pulso, las aguas servidas, incluso a las tres de la mañana de una noche fría y lluviosa.
 
 ¿Qué opción escogería Usted? Le he planteado esta pregunta imaginaria a muchas audiencias y la reacción más común es una enorme carcajada, pues es obvia la preferencia por la Opción A. El público se da cuenta de que se encuentra atrapado, ya que se ve obligado a reconocer que uno solo de los inventos más importantes de fines del Siglo XIX es más importante que todos los aparatos electrónicos portátiles de la década pasada, de los cuales ahora depende en grado sumo.
 
 Lo que Usted acaba de leer es un fragmento del economista Robert Gordon, de EEUU (1). Su tesis central es que las grandes innovaciones tecnológicas ya se han dado. Y que estos inventos han sido el soporte de los grandes aumentos de la productividad en EEUU hasta principios de los años 70. En esos años la productividad crecía al ritmo de 2.3% al año y ahora solo crece a 1.5% al año.
 
Conclusión: como ahora la productividad está creciendo a un ritmo mucho menor, tenemos por delante varias décadas de estancamiento o, a lo sumo, de muy débil crecimiento.
 Sus adversarios dicen que es un pesimista y aguafiestas. Su colega de universidad, Joel Mokyr, le recuerda que muchas veces los pesimistas han sido derrotados por innovaciones tecnológicas que han cambiado la historia. Quizá una de las más importantes fue la de Thomas Malthus, economista inglés que a inicios del Siglo XIX predijo que la humanidad no tendría que comer en pocos años ya que el crecimiento de la población era más rápido que el de los alimentos. Los avances en la genética agrícola, la “maquinización” y los fertilizantes lo derrotaron.
 
 A lo que Gordon responde diciendo que no niega que haya innovaciones tecnológicas. Quién podría negarlo cuando con un SmartPhone tenemos el mundo en la palma de la mano. Lo que plantea es que las actuales innovaciones no son capaces de expandir sus efectos al conjunto del aparato productivo de la economía: el aumento de la productividad en ese sector de punta “no alcanza” a ser el tractor que jala a toda la economía.
 
 En este punto, el planteamiento de Gordon se asemeja al de Joseph Schumpeter en su libro sobre los ciclos económicos de 1939. Dice Schumpeter que solo cuando una gran cantidad de diferentes innovaciones tecnológicas coinciden en el tiempo y se juntan “como en un solo racimo” es que se dan las condiciones para que se produzcan cambios duraderos en todos los procesos sociales, productivos y comerciales de la época. Es allí que comienza un gran ciclo de crecimiento económico de largo plazo causadas por las tres grandes revoluciones industriales. Y no es eso lo que está sucediendo con las innovaciones tecnológicas actuales.
 
En el fondo, más allá de Gordon y Akyr, lo que está en discusión son las causas del declive del crecimiento económico de EEUU, y también de Europa.  Esa es también la discusión sobre el “estancamiento secular” planteado por Larry Summers (2) en el 2014 (aunque en este caso la discusión es sobre todo económica).
 
 Agreguemos que si no hubiera sido por la entrada de China (y, en menor medida, de otros países del sudeste Asiático), las tasas de crecimiento económico mundial no hubieran bordeado el 4% o 5% anual y hubieran estado entre el 2 y 3%. Pero ese es un fenómeno que se da una sola vez, y que ya sucedió.
 
 Por tanto, estaría en cuestión la llamada “visión moderna”: el avance de la ciencia y la técnica nos llevarían de manera lineal e indiscutible al progreso económico generalizado. Dicho de otra manera, la propia genética de crecimiento del modelo económico estaría en crisis. Y ojo que aquí todavía no hemos ni siquiera mencionado los tremendos achaques de nuestra Madre Tierra causados, justamente, por ese tipo de crecimiento.
 
Para economías como la nuestra, tan dependientes del crecimiento de aquellos que usan materias primas, la discusión sobre el estancamiento debiera estar en el primer punto de la agenda. No solo eso, para muchos de nuestros ciudadanos la opción no es escoger entre el Iphone y Facebook o tener agua y desague. Porque, para escoger, primero hay que tener. ¿No es cierto? Igual, felices Fiestas Patrias para todos. 
 
(1) Is US economic growth over?, http://www.nber.org/papers/w18315
(1) Ver www.cristaldemira.com, 31/03/2014 y 02/02/2015.

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