Ecuador vota

El referéndum contra la corrupción y reelección.

2 Feb 2018 | 6:00 h

Más de 13 millones de ecuatorianos votarán este domingo en un histórico referéndum cuyo resultado probablemente pare en seco el deseo del ex presidente Rafael Correa de volver a gobernar el país, y abra paso a una lucha más decidida contra la corrupción, uno de los legados del correísmo.

Los ecuatorianos votarán sobre siete preguntas. Las encuestas dan un holgado triunfo al Sí por encima de los dos tercios en todas las preguntas, lo que equivaldría a un fortalecimiento del presidente Lenín Moreno, que realizó una intensa campaña junto a 36 organizaciones políticas y sociales. Su antecesor y ex socio, Correa, se opuso a la convocatoria al referéndum y luego retornó de su autoexilio europeo para encabezar la campaña del No, junto a cuatro organizaciones, en una posición disminuida para quien fue elegido tres veces presidente, dos de ellas con más del 50% de votos en la primera vuelta.

El final de la campaña ha sido dramático; coincidió con la explosión de un coche bomba en la ciudad de San Lorenzo cerca de la frontera con Colombia, posiblemente a cargo de narcotraficantes y una hostilidad contra la campaña del No. No es para menos; el contexto del referéndum es el levantamiento de un velo que deja ver graves irregularidades, una de las cuales es una deuda externa exorbitante y oculta. Las cifras oficiales señalaban que Moreno heredó una deuda de 27 mil millones de dólares, pero luego se descubrió que ascendía a más de 40 mil millones, motivo por el cual la Contraloría General de Ecuador anunció recientemente que auditará la deuda interna y externa.

Las siete preguntas versan sobre la lucha contra la corrupción, la reelección indefinida, la reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana, la violación sexual de menores de edad, la prohibición de la minería metálica en determinadas zonas, la especulación del valor de la tierra, y la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní.

Tres de las preguntas han motivado un gran debate; la primera, que propone la inhabilitación política y pérdida de los bienes para sentenciados por corrupción; la segunda, que elimina la reelección presidencial indefinida; y la tercera, que permite reestructurar el Consejo de Participación que designa al procurador general, a todos los superintendentes, al Defensor del Pueblo, al fiscal general, al contralor general y a los miembros de la Corte Constitucional, entre otros.

La victoria del Sí marcará el ocaso de la llamada Revolución Ciudadana instaurada por Correa, pero no implicará un retorno al estado de cosas previo a su victoria electoral del año 2007. Superará definitivamente la lógica autoritaria de la década pasada y permitirá un mejor desempeño plural de los poderes, en el contexto de una política de alianzas que garantice la estabilidad y el diálogo, y encare la corrupción en otras condiciones luego de la borrasca de los últimos meses que llevó a la cárcel al vicepresidente Jorge Glas. Ecuador necesita gobernabilidad para salir del entrampamiento político y curar su economía.

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