Una bofetada al papa

Temprana y dañosa doblez ante el discurso en defensa de la Amazonía.

24 Ene 2018 | 6:05 h

El presidente del Congreso, Luis Galarreta, captado contrito y aplicado en algunas de las actividades de la reciente visita del papa Francisco, no tuvo empacho de promulgar, solo unas horas después de que este partiera a Roma, una ley que destrozará la Amazonía peruana, atentará contra los pueblos originarios y sus territorios y las reservas naturales protegidas a partir de la falsa idea de modernidad que Su Santidad precisamente cuestionara severamente en su mensaje en Puerto Maldonado.

La promulgación de la Ley Nº 30723, que declara de prioridad e interés nacional la construcción de carreteras en zonas de frontera y el mantenimiento de trochas carrozables en el territorio de la región Ucayali, fue posible gracias a que el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), otro de los fieles seguidores acomedidos del Papa en su visita al Perú –que aplaudió entusiasta el mensaje amazónico–, se inhibió de observar esta norma destructiva a pesar de los reparos nacionales e internacionales.

En diciembre pasado, La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, se pronunció formalmente contra esta iniciativa legal señalando claramente que afectará los territorios indígenas y a la convivencia sana de los ciudadanos de esa región con su entorno.

El Ministerio de Cultura se dirigió también al presidente del Congreso cuestionando la norma entre otras razones porque atentaba contra los derechos de los pueblos originarios en aislamiento voluntario En concreto, por lo menos cuatro territorios de los pueblos originarios se verían afectados por esta ley: Isconahua, Murunahua, Madre de Dios y Mashco Piro.

Esta ley es el resultado del lobby maderero de Ucayali, gran parte de cuyas actividades son ilegales, que arrastra con el soborno, presiones a las autoridades y asesinatos de líderes nativos. Este lobby ha llegado al Congreso de modo exitoso sobre todo por sus relaciones con otras actividades ilegales, entre ellos la minería ilegal.

Uno de los gremios que agrupa a las comunidades nativas, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), rechazó la norma porque de manera directa afectará la vida, salud, subsistencia, integridad y territorios de los pueblos en aislamiento y contacto inicial.

La visión depredadora de la ley no ha sido escondida por sus promotores. La idea de promover carreteras o trochas que crucen la selva llevando desarrollo es muy antigua, tan antigua como los auges del caucho, coca, madera y oro. En este caso, se agrava porque los trazos previstos en Ucayali, como la carretera a Purus, son profundamente dañosos de zonas protegidas por distintas normas y atenta contra la flora y fauna que a duras penas el Estado intenta proteger a partir de la expedición de la Ley Nº 29763, Ley Forestal y Fauna Silvestre.

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