Serios retrocesos

Aumento del hambre y de la anemia en el Perú.

12 Oct 2017 | 6:00 h

En el marco del reciente informe de Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2017, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han alertado del severo retroceso en la lucha contra el hambre en la región. La tendencia de las últimas décadas, de reducción de estos indicadores, ha sufrido un serio retroceso debido a que ha aumentado en 2,4 millones de personas que pasan hambre en la región, alcanzando así un total de 42,5 millones en esa situación.

Este es un serio revés para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que pretende eliminar totalmente el hambre para el año 2030. El informe señala que si bien el hambre se redujo en 21 países, aumentó en otros seis: Argentina, Ecuador, El Salvador, Granada, Perú y Venezuela.

Los casos de Venezuela, Ecuador y Argentina pueden ser explicados por el desempeño de las cifras macro, especialmente por el desempeño negativo de la economía. En nuestro caso, el informe da cuenta de que 100 mil peruanos más han pasado a la condición de padecer de hambre, de modo que el total de personas en esa situación asciende a 2,5 millones, una cifra significativa que solo se explica por el fracaso de las políticas públicas, la falta de rectoría del Estado y la rebaja de la supervisión de los programas sociales.

El Perú fue alabado en estos años por haber reducido fuertemente los porcentajes en pobreza general, pobreza extrema y desnutrición crónica. No obstante, para los organismos internacionales y especialistas locales lo que sucede es una paradoja que no puede atribuirse a una crisis económica que no existe ni a políticas de ajuste que tampoco se han implementado.

Es preciso volver los ojos al Estado para apreciar la eficacia de su desempeño y concluir que esta alerta debe ser tomada con seriedad. El Perú no puede perder indicadores claves de su desarrollo ni relajar sus políticas sociales en un contexto de crecimiento que, aunque sea moderado, es consistente.

Uno de los temas añadidos al hambre es la nutrición. En la medición del primer semestre de este año que ha realizado la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) que ejecuta el INEI se ha reportado el aumento de la anemia de 33,6% a 44,4%, es decir, el 0,8%, una caída importante tomando en consideración que el presidente Kuczynski prometió reducir 25 puntos de anemia en sus 5 años de gobierno.

Es positivo que el MIDIS y la nueva gestión del MINSA asuman la anemia como una prioridad en sus gestiones, pero debe ser explicada la razón de este retroceso. La anterior gestión del MINSA no ha sabido explicarla adecuadamente, argumentando que se debe al Niño costero, una razón incorrecta considerando que el aumento de la anemia es ponderado en todo el territorio nacional con énfasis en el sur. En cambio, una de las razones de este resultado sería una extraña decisión tomada el año pasado de no distribuir los sobres de micronutrientes a las familias de escasos recursos, de modo que actualmente se tienen millones de estos sobres almacenados y a punto de expirar.

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