América Latina enfrenta un trascendental año electoral

Cambios. Brasil, México y Colombia celebran comicios presidenciales en 2018. Venezuela también debería convocar a elecciones. Y en Cuba, Raúl Castro ha anunciado su retiro.

2 Ene 2018 | 6:56 h

América Latina afronta en 2018 un año electoral de enorme trascendencia. Los dos gigantes de la región, Brasil y México, celebrarán elecciones presidenciales, igual que Colombia, cuarta economía del área. Venezuela, protagonista de una crisis política en constante escalada, supuestamente también debería convocar comicios presidenciales. Y en Cuba, Raúl Castro ha anunciado para este año su retirada de la jefatura del Estado.

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Brasil celebrará en octubre de este año las elecciones más importantes e imprevisibles desde 1989 y el fin de la dictadura. Aquellos comicios presidenciales llevaron por sorpresa a la segunda vuelta al entonces metalúrgico izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que vuelve a ser protagonista en la lucha por dirigir el país, ahora en manos de Michel Temer tras el traumático impeachment que forzó la salida del cargo de Dilma Rousseff en 2015.

No obstante, no está claro si Lula da Silva, dos veces presidente del Gobierno al frente del Partido de los Trabajadores (PT), podrá concurrir en 2018 como candidato, ya que pende sobre él una sentencia condenatoria que ha recurrido por un supuesto caso de corrupción.

A estas alturas de la larga carrera presidencial, a la que en principio no se sumará Temer (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), la novedad la aporta la candidatura de extrema derecha del diputado y militar retirado Jair Bolsonaro, que saca partido del electorado anti-Lula y avanza en las encuestas.

Corrupción en México

México afrontará el 1 de julio una elección presidencial inmerso en un contexto desgarrador para el país. Si hace seis años el presidente Enrique Peña Nieto alumbraba un sexenio esperanzador con una serie de reformas logradas con el consenso de la mayoría de las fuerzas políticas, la segunda mitad del mandato ha empañado —y en ocasiones desdibujado— la imagen del país. Los casos de corrupción golpean continuamente al círculo más próximo de Peña Nieto y cuando no, azotan al gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Además, la violencia ha teñido de sangre a México como no lo había hecho nunca antes. A falta de los datos oficiales de diciembre, todo apunta que 2017 será el año más violento desde que hay registros.

Colombia busca la paz

Colombia afronta en mayo de 2018 unas elecciones presidenciales de las que dependerá en buena medida la consolidación del proceso de paz con las FARC. El mandatario deja el cargo después de dos legislaturas que supusieron el fin del conflicto armado con la guerrilla más antigua de América y le valieron el Premio Nobel de la Paz, pero levantaron una dura oposición de buena parte de la sociedad.

¿Y Venezuela?

Venezuela acaba de terminar uno de los años más aciagos de su historia. Nicolás Maduro echó por tierra los últimos resortes que permitían la existencia de un contrapoder en la vida pública del país.

Desmanteló el Parlamento elegido en diciembre del 2015, de mayoría opositora, y convocó la votación de una Asamblea Nacional Constituyente, una cámara sin representantes críticos que se ha convertido en un mero brazo ejecutor del Ejecutivo.

La oposición rechazó participar en esos comicios, celebrados en julio, concurrió a las elecciones regionales —en las que denunció fraude— y se dividió ante las municipales del pasado otoño. Hubo protestas que dejaron 120 muertos.

La tendencia hiperinflacionista, la incompetente gestión de la política monetaria, la represión, la corrupción y el hundimiento de la petrolera estatal, Pdvsa, coronan este dramático panorama. 

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