Cotidianidad del acoso sexual

Existe impunidad

Rosa Mavila L., Defensoría del Pueblo.

  • Una mujer fue a una consulta ginecológica en la Clínica Ricardo Palma. El médico, durante la atención, se dirigió a ella como “amor” y “mi vida” y siguió tratándola así durante su chequeo, lo que se repitió en varias ocasiones a pesar de que expresó su molestia. Al presentar un reclamo, la Clínica le expresó disculpas declarando “fundado en parte el reclamo” sin precisar qué extremo del mismo no era acogido. La policía arrestó a un sereno de la Municipalidad de Ate, por introducir a la fuerza a una adolescente de 15 años en su módulo y hacerle tocamientos indebidos. Enfrentamos así modalidades de acoso en las que el agresor aprovecha la superioridad que tiene sobre la víctima. Ello confirma que el acoso sexual es un delito recurrente no solo en el transporte público (49% de las pasajeras son acosadas) sino en otros espacios, donde los acosadores se mantienen en sus cargos y no se les aplica sanción.

Presionemos a autoridades

Tomy Villanueva, catedrático UNMSM.

  • Ante la impunidad de nuestras autoridades frente a los casos potenciales de abusos sexuales, que se traducen en acoso y también tentativas de este delito, los ciudadanos debemos presionar a las autoridades para que se haga justicia. No podemos darle ventaja a la impunidad porque en hechos cotidianos queda demostrado que aún no superamos una larga brecha de abuso contra la mujer y su libertad individual. Y no solo eso: abuso contra menores de edad, sean hombres o mujeres, sin distinción, que se ven perjudicados desde sus centros de estudio, hogares y hasta dentro de los servicios públicos. Manifestaciones masivas y presión ciudadana deben surtir un efecto de reacción para evitar que este tipo de historias se repitan en nuestro país. La formación de los ciudadanos jóvenes también es importante para que sean adultos tolerantes, respetuosos y coherentes.

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