Cine

Los monstruos de Guillermo del Toro

El mexicano Guillermo del Toro puede ganar el Óscar a mejor película y mejor director por La forma del agua, una singular historia de amor. Las criaturas extrañas pueblan sus cintas.

Raúl Mendoza

Lunes, 5 de Febrero del 2018

La historia es sencilla: una mujer de limpieza que trabaja en una instalación del gobierno se hace amiga a escondidas de una criatura anfibia y antropomorfa que ha sido llevada allí para ser estudiada. La simpatía que siente por el extraño es tanta, que hace todo lo posible por ayudarlo a escapar. La magia de Guillermo del Toro consiste en convertir todo eso en una fábula inolvidable.

El argumento de La forma del agua, su más reciente película, nació de una conversación que tuvo con su socio escritor Daniel Krause, mientras escribían los relatos de su serie de libros infantiles Trollhunters, allá por 2011. "A del Toro le gustó la idea de inmediato y dijo que quería hacerla su siguiente película. Era el cuento de hadas que había estado buscando", explicó el estudio Fox Searchlight, al anunciar la cinta.

El guion fue escrito por él mismo, junto a Vanessa Taylor, y tiene los elementos que han caracterizado lo mejor de su cinematografía: una puesta en escena de atmósfera opresiva, vintage y detallista; un ser sobrenatural en el centro de la trama y una línea narrativa que puede sentirse oscura pero que siempre tiene espacio para momentos luminosos. Algo que ya había conseguido en El laberinto del Fauno y La cumbre escarlata.

"Combina el género de espías, la ciencia ficción, el hiperrealismo, el romanticismo, la comedia musical y los cuentos de hadas, todo ello adornado con referencias a viejas películas, a series de televisión de su infancia, a cómics e incluso a cierto humor gore tarantiniano", dice el diario El País.

Decíamos que la historia es sencilla, pero Del Toro le agrega elementos de fondo para plantear ideas más profundas. Elisa (Sally Hawkins), la protagonista, es muda, vive con Giles (Richard Jenkins), un artista plástico gay, su mejor amiga es Zelda (Octavia Spencer), una mujer afroamericana. La acción se sitúa en los años 60, en tiempos de la Guerra Fría. Hay intolerancia, paranoia y miedo al otro. Hoy las cosas no parecen ser tan diferentes en los EEUU de estos tiempos.

"Elisa y El Activo, como le llaman, protagonizan una versión de La Bella y la Bestia que supone una transgresión moral nunca vista en el cine en la que, además, la bella no es bella y la bestia no es bestia, sino mucho más humana que los humanos que la rodean", reseña El País.

 

Monstruos S.A.

 

Desde películas como Mimic (1997) Del Toro ha tenido a monstruos como protagonistas de varias de sus películas. En esta había un insecto mutante. Otras criaturas recordables son el fauno (parte bestia, parte árbol, parte humano) o el hombre pálido (aquel anciano espectral con ojos en las manos) de El laberinto del fauno. También dio vida en la pantalla grande a Abe Sapien, el erudito hombre pez que acompaña a Hellboy en las dos cintas del personaje creado por Mike Mignola.

El actor que dio vida a todos estos personajes es uno solo y es el favorito del cineasta mexicano: Doug Jones, un actor norteamericano, especializado en papeles en los que se debe usar prótesis.

"Hay un tipo de artista muy escaso que puede trabajar con maquillaje y trajes, muchas horas de trabajo prostético y mecanismos que zumban en tu oído. Y dentro de esa clasificación, hay un tipo de artista incluso más escaso, y creo que Doug es el único, al que de verdad puedes considerar buen actor debajo de todas las prótesis”, ha dicho de él Guillermo del Toro.

Jones también da vida al ser anfibio de La forma del Agua y logra una performance que todos reconocen. “Por las prótesis no podía ver, no podía escuchar bien, pero su actuación es muy hermosa y delicada. Él es la película. No funcionaría sin él”, ha dicho Hawkins, su coprotagonista. A del Toro le han preguntado también por qué hace películas fantásticas. Esto dice: "Para mí, la importancia de lo fantástico es su vocación poética y su posibilidad política [...]. La forma más directa de hablar de algo de hoy es la parábola...". Y eso es su película.

También ha reivindicado sus referentes mexicanos, tan vinculados a la muerte, a las máscaras, a la fantasía. En una conferencia, ante una pregunta sobre cómo podía contar historias tan oscuras pero luminosas a la vez, respondió: "Porque soy mexicano". (R.M.)

Te puede interesar

Nuestras portadas