Lo más reciente de José Luis Carranza en Galería Moll

Exposición. Su última producción de trece lienzos de mediano y gran formato será exhibida a partir del jueves 12 de octubre en los ambientes de la célebre galería miraflorina.

10 Oct 2017 | 6:20 h

“Esos zombis sí me gustan” fue lo que escuché a un niño en una de las primeras individual de José Luis Carranza. Desde entonces me sigue dando vueltas esta curiosa interpretación: cuando Hollywood popularizó el culto a esos muertos vivientes horrorosos y amenazadores, en el Perú emergió un joven artista plástico que pintaba personajes que parecen recién salidos de ultratumba, carentes de piel, con los músculos expuestos y con esa mirada de asombro que otorga la ausencia de párpados. Pero sus imágenes son de una belleza cautivadora que se complementa con esa explosión de color ante la muerte.

Por aquellos días y en estas mismas páginas, Pedro Escribano publicó una de las mejores entrevistas al artista. A la pregunta de rigor sobre la expresión tanática de su obra, Carranza respondió: “La crítica siempre la he relacionado con lados oscuros, con una carga fáustica, corrosiva, en contraposición de lo luminoso, lo iniciático y lo divino del arte. Yo creo que soy del otro extremo. Siempre me han enlazado por el lado oscuro y sí se podría decir que hay una carga tanática, aunque no sé si lo busque voluntariamente”.

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Pero ahora estoy convencido de que esa otra visión de la muerte –colorida y bella– es atávica en Carranza. En la cosmovisión andina la muerte es una forma de mantener viva su cultura. En la iconografía moche vemos danzar, pelear y hasta fornicar a los difuntos mientras que en el esplendor del Tawantinsuyo las momias de los incas se mantenían en forma, llenos de vida, participando en las decisiones de la panaka real y hasta en la política del reino.

Y serán los mismos personajes pero hay una evolución intrínseca en los lienzos que presentará en esta nueva individual que arranca el jueves 12 de octubre en la Galería de Arte Moll.

Al respecto, es bueno recordar la posición de Carranza: “Pienso que un artista no es un mono de feria que está condenado siempre a presentar novedades y novedades. En absoluto. El estilo es una evolución natural. Si tú ves a los grandes artistas de otros siglos, incluso de nuestro siglo XX, pues han tenido un discurso lineal. Mira a Humareda, por ejemplo. Su discurso es lineal y maravilloso y su evolución es muy natural, no era como un mono de feria que dice: bueno, ahora presento óleos y la próxima exposición presento latas recicladas...”.

Esta vez, las paredes de la Galería Moll presentarán diez lienzos de formato mediano y tres de formato grande con su obra mas reciente.

Ya lo dijo el propio maestro Eduardo Moll: “Carranza es un artista plástico que por su edad tiene por delante un mundo inconmensurable y de imprevisibles expresiones aún no calificables pero sí imaginables”.

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