03 de Julio de 2013 | 12:40 h

Jorge Drexler: ‘La décima es un prodigio cultural’

Una pasión del cantautor uruguayo, además de la música, es la décima: forma poética en la que explora constantemente para desarrollar nuevos proyectos. Previo a su concierto de esta noche, el también ganador del Oscar, comparte alcances de su conocimiento poético.

Zejo Cortez
@elzejo

Independientemente de la presentación de ‘Mundo Abisal’, otra de tus pasiones es la décima. ¿Hace cuánto la cultivas?

Sabía que existía la décima, pero no tenía una idea clara de la estructura real; de la forma del verso que usaban los payadores para improvisar. Estaba en Mendoza, en un boliche llamado El Retortuño y cayó un tipo llamado El Golondrina Ruiz, un payador argentino. En ese momento, empezó a dedicarle unos versos desde el escenario al ‘amigo uruguayo que está aquí presente’, y me quedó claro que todo lo que cantaba era improvisado.

Ahí empecé a darme cuenta de la magnitud de lo que significaba improvisar siguiendo el esquema métrico abbaaccddc y en octosílabo siempre perfecto. Me quedé muy impresionado. A partir de ahí, quedé conectado, pero todavía no había entendido la estructura.

¿Cuándo llegó ese momento?

Entendí la estructura por iniciativa de Joaquín Sabina. Él me dijo, para la ‘Milonga del moro judío’, el cuarteto del estribillo: ‘yo soy un moro judío / que vive con los cristianos / no sé qué dios es el mío / ni cuáles son mis hermanos’. Joaquín me propuso que hiciera el resto de la canción sobre estos versos de Chicho Sánchez Ferlosio y que lo hiciera en décimas.

En ese momento, no me animé a decirle a Joaquín que no conocía la estructura exacta de la décima. Estoy hablándote de hace diez años. Ahí empieza mi relación con la décima. Fui y la busqué en Google, encontré la estructura y así fue mi contacto.

No me había cruzado con alguien que me explicara cómo era la estructura del verso y, en mi formación, no había conocido a mucha gente relacionada. La décima estaba ahí, pero uno no encontraba qué era lo que se hace, cómo va y, sobre todo, saber improvisar. Recién soy un aprendiz de la improvisación.

Mi gran contacto con la décima, sin duda, fue a través de Alexis Díaz Pimienta, el mayor exponente de la décima, no solo por su altura como improvisador, sino por su erudición sobra la décima y su amplio trabajo de campo. No conozco a nadie más que haya hecho un trabajo de interconexión del mundo de la décima, tan grande como lo ha hecho Alexis.

Si alguna vez le dan el Premio Nobel a Alexis por su recuperación del género poético, me va a parecer justo. La décima es un prodigio cultural, es un género que se mantiene intacto desde 1541, desde que fuera fijado por Vicente Espinel… el malagueño, quien también era músico.

La décima, para mí, es un misterio enorme, un género que siempre lo vi más cercano a lo musical que al género poético.

¿Cuáles son las características de la décima que más te atraen?

La décima tiene los equilibrios interiores de la forma de sonata contemporánea. A finales de siglo XVI, ya se estaba gestando, en el sentido que establece un centro tonal, que es una primera cuarteta con una estructura de rima determinada. Y luego, modula, mediante un quiebre que tiene cuando el sexto verso rima con el sétimo.

El octavo no rima con el quinto verso, que uno está esperando a que caiga ahí la rima para que sea una cuarteta de rima abrazada… pero ahí modula y resuelve la misma estructura en otro tono de rima. Eso es una décima absolutamente musical. Tiene un equivalente directo en la música.

¿Has pensado publicar un poemario en décimas? Quizás, más adelante, como la adaptación de El Quijote de Alexis Díaz Pimienta…

No, no (ríe), esas locuras que hace Alexis no se me ocurrirían jamás. Es muy buena su adaptación en décima. Es una locura que él puede hacer, yo no estoy capacitado para hacer eso. Tengo dos o tres canciones en décimas que estoy trabajando para el próximo disco, pero no estoy seguro si entren al final.

La décima es tan curiosa y tiene una musicalidad tan fuerte, interna, que es difícil  musicalizarla. Porque ya tiene su propia musicalidad interna… es como si no necesitara música y, a la vez, se lleva bien cuando engancha con la milonga o con el canto de mejorana en panamá.

Es compleja la décima, tiene varias características retóricas. Se presta bien para la confrontación, pues genera una tensión muy grande que se resuelve contundente. Entonces, si quieres insultar a alguien, es muy buena la décima o si quieres desafiar a alguien.

¿Has visto, alguna vez, ‘Décimas Cosas’?

Sí, lo he leído algunas veces y he visto la forma en que se colocan las décimas, me parece muy bueno el espacio.

¿Crees, entonces, que la plataforma digital (en tu caso, que usas tuiter) es un buen medio para la décima? Dado que siempre hay comentarios que descalifican y/o minorizan a los poetas virtuales…

¿Qué puede tener de malo? Por qué a alguien se le tiene que ocurrir descalificar un intento tan bonito, de llevar la poesía a un medio con tanta posibilidad de difusión como es tuiter. No puedo pensar en una sola razón para justificar que alguien se enoje (ríe), es como si alguien se enojara por ser voluntario en un hospital para cuidar a los enfermos. Es muy bonito llevar poesía a tuiter… es algo muy creativo.

Lástima que una décima no pueda ocupar 140 caracteres. Hemos hecho, sí, un esfuerzo tan grande que, como un chiste, se me ocurrió inventar la semidécima o semiespinela, con doble esquema de rima. A partir de ahí, ha sido un no parar: desde el nano soneto, la bi sextina, hasta las de Poulsen… ¿cómo se llamaban?

Bitercetos.

Exacto. El biterceto, por ejemplo, ¿hay algo más lindo? No estaríamos hablando tú y yo aquí, hoy día, si no fuera por tuiter. Y no hay mejor sitio para el idioma español y para su poesía, que tuiter. Lo defiendo enormemente.

EL DATO

- Jorge Drexler se presenta hoy desde las 8:30 p.m. en el Anfiteatro del Parque de la Exposición, con su gira ‘Mundo Abisal’.

- Para conocer más acerca de la décima y cómo escribirla, los invitamos a leer nuestro blog ‘Décimas Cosas’.
 

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