Verificador LR

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08 Ene 2021 | 16:50 h

“Más vale prevenir la COVID-19”, alerta un post que ha alcanzado más de 5.000 interacciones y 47.000 compartidos en Facebook. La publicación incita a automedicarse con la azitromicina y la ivermectina para evitar el nuevo coronavirus.

Sin embargo, la información que emite sobre ambos fármacos es falsa, pues no hay evidencia científica de que eviten contraer el SARS-CoV-2.

Viral dice que la azitromicina y la ivermectina previene la COVID-19. Foto: captura en Facebook.

¿La azitromicina y la ivermectina “previenen” la COVID-19?

Respecto a estos fármacos, el viral ha señalado lo siguiente: “Tome una cápsula de azitromicina de 500 mg al día desde el tercer día, para reducir el contagio, disminuir los síntomas y prevenir la neumonía. La ivermectina ayuda a neutralizar el virus (SARS-CoV-2). Mejor antes de que aparezca la fiebre”.

En comunicación con Verificador de la República, Miguel Ángel Tapia, médico infectólogo del Hospital Alberto Sabogal, sostuvo que la azitromicina no se debe usar como profilaxis (prevención) para la COVID-19, tampoco como tratamiento en casos ambulatorios de esta enfermedad, ni mucho menos en pacientes hospitalizados.

“Es un antibiótico del grupo de los macrólidos (grupo de antibióticos), el cual generalmente se utiliza para infecciones de las vías respiratorias altas (nariz, garganta, tráquea y bronquios) o bajas (pulmones), pero de tipo bacteriano”, detalló.

De acuerdo a Tapia, cuando comenzó la pandemia, los primeros estudios del uso de la azitromicina contra el SARS-CoV-2 no se realizó solo como monoterapia, sino junto con la hidroxicloroquina —un medicamento contra la malaria y otros—.

Explicó que la combinación de ambos medicamentos era capaz de inhibir la replicación del virus de la COVID-19 en laboratorio (in vitro), pero su perfil de seguridad era malo porque producía arritmias —que incluso han sido fatales en algunos casos— por lo cual se detuvo las investigaciones. No obstante, afirmó: “No existen estudios, hasta el momento, sobre la azitromicina sola como profilaxis del SARS-CoV-2”.

Además, comentó que el uso excesivo del fármaco puede ocasionar desenlaces posteriores en cuanto a la tasa de resistencia a los antibióticos. Relató que cuando una persona toma azitromicina para cuadros virales, como se dio en casos del nuevo coronavirus, hizo que sus infecciones de las vías respiratorias sean más resistentes, incluso generó cuadros de resistencia bacteriana.

Para un artículo de Verificador, publicado en julio de 2020, Carlos Medina, médico infectólogo del Hospital Cayetano Heredia, dijo que la azitromicina nunca fue una opción terapéutica por sí sola, sino que este antibiótico se recetó para pacientes con COVID-19 junto a la hidroxicloroquina.

Según el especialista, se intervino de esa forma por los resultados de un estudio francés, el cual demostraba que la hidroxicloroquina se asocia significativamente con la reducción o desaparición de la carga viral en pacientes con el nuevo coronavirus y que su efecto se ve reforzado por la azitromicina.

La investigación francesa fue posteriormente cuestionada. Por ejemplo, en marzo de 2020, un artículo de Salud con Lupa señaló que, según una revisión de Epistemonikos y el equipo internacional COVID-19 L·OVE Working Group, este estudio “presenta enormes limitaciones metodológicas” y muestra una evidencia de “muy baja certeza”. “Es tan baja la certeza, que según parámetros rigurosos, como son los utilizados por Cochrane, el estudio ni siquiera cumple con el criterio mínimo para ser incluido en una revisión sistemática”, explicó.

Estudio francés. Foto: captura en Science Direct.

En tanto, la Academia Española de Dermatología y Venereogía (AEDV) advirtió, a través de un artículo, publicado el 3 de abril de 2020, que la azitromicina y la hidroxicloroquina “están bajo estudio y no deben ser tomados sin una prescripción médica”.

Así también, Clinical Microbiology and Infection (CNI) hizo una revisión sistemática y metanálisis para evaluar “si la cloroquina o la hidroxicloroquina con o sin azitromicina reducían la mortalidad por COVID-19 en comparación con la atención estándar”. Por ello, realizó una búsqueda en PubMed, Web of Science, Embase Cochrane Library, Google Scholar y MedRxiv hasta el 25 de julio de 2020.

Mediante una publicación de agosto de ese año, concluyó, en base a 29 artículos relacionados con el criterio de selección, que la “hidroxicloroquina sola no se asoció con una reducción de la mortalidad en los pacientes hospitalizados con COVID-19, pero la combinación de hidroxicloroquina y azitromicina aumentó significativamente la mortalidad”.

La azitromicina, junto a la hidroxicloroquina, y la ivermectina fueron aprobadas para el tratamiento de la COVID-19 por el Ministerio de Salud (Minsa), mediante una Resolución Ministerial 139-2020, publicada en marzo de 2020, a pesar de que el mismo documento señalaba que no había una “evidencia sólida”.

Sin embargo, en octubre del mismo año, el Minsa retiró el uso de esos tres medicamentos de la guía del tratamiento contra el COVID-19 en pacientes hospitalizados, a través de una Resolución Ministerial Nº 839-2020/Minsa. Al siguiente mes, la entidad emitió un documento técnico para el manejo ambulatorio en casos leves, donde no menciona a la azitromicina, y deja a criterio del médico la aplicación de la ivermectina en pacientes con comorbilidades.

Documento técnico. Foto: captura de la resolución del Minsa.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los antibióticos no son eficaces para prevenir ni para tratar la COVID‑19 e indica que solo es eficaz contra las infecciones bacterianas porque el nuevo coronavirus está causada por un virus, por lo que los antibióticos no sirven frente a ella.

“En los hospitales, los médicos a veces utilizan antibióticos para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias que pueden ser una complicación de la COVID‑19 en pacientes gravemente enfermos. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico”, dice.

Según la Fundación Cardioinfantil (FCI), la neumonía constituye la manifestación grave más frecuente de la COVID-19 y dado que no se podía descartar una neumonía bacteriana subyacente, la OMS y otros grupos científicos propusieron el uso de terapia antibiótica. Además de su efecto antibacteriano, los macrólidos han recibido atención “por su efecto inmunomodulador y antinflamatorio, con una posible aplicación en infecciones respiratorias de origen viral y por la actividad in vitro de la azitromicina en Zika y Ébola”.

Sin embargo, como lo indica esta institución de cardiología, la evidencia sugiere que la azitromicina puede aumentar el riesgo de arritmias ventriculares fatales y de paro cardiaco por prolongación del intervalo QTc —la medida del tiempo (normal) de la onda Q a la onda T en el electrocardiograma—. Asimismo, añade que este riesgo se puede incrementar por el uso de otros fármacos como la hidroxicloroquina.

En diciembre de 2020, CFI cita a dos ECA (ensayo clínico aleatorizado) de Brasil (1 y 2) que evaluaron el uso de la azitromicina y la hidroxicloroquina en pacientes con COVID-19.

ECA 1. Foto: captura en MDlink.

Los hallazgos del primero revelaron que no se logró ninguna mejora en los resultados clínicos al agregar azitromicina al tratamiento estándar de atención, el cual incluía hidroxicloroquina en pacientes que padecían COVID-19 grave. El segundo mostró que entre los pacientes hospitalizados con COVID-19 leve a moderado, el uso de hidroxicloroquina, sola o con azitromicina, no mejoró el estado clínico a los 15 días en comparación con la atención estándar.

ECA 2. Foto: captura en The New England Journal of Medicine.

Ahora, con relación a la ivermectina, Verificador ha concluido en distintos artículos (1, 2, 3, 4 y 5) que es falso que la ivermectina previene el nuevo coronavirus porque no está probado científicamente. El fármaco aún se encuentra en investigación en cuanto a sus beneficios y daños para tratar la COVID-19.

Además, la OMS y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), mediante sus comunicados (1 y 2), anunciaron que no recomiendan el uso de medicamentos en el tratamiento ni prevención del nuevo coronavirus por falta de evidencia.

Hasta el momento, solo se conoce que un estudio de Australia —The FDA-approved drug ivermectin inhibits the replication of SARS-CoV-2 in vitro —publicado en abril de 2020, probó que el fármaco inhibe la replicación del SARS-CoV-2 en 48 horas. Este experimento se realizó en laboratorio (in vitro), pero no en humanos (in vivo). En ese sentido, su empleo en pacientes con COVID-19 aún no está demostrado científicamente.

Además, según el Colegio Médico del Perú (CMP), actualmente las investigaciones están inmersas en demostrar el uso efectivo del medicamento en etapas tempranas de la COVID-19, que en el empleo preventivo.

Por otra parte, el post de la red social incita a automedicarse en etapas tempranas de la enfermedad. Sin embargo, la OMS ha indicado que como no hay medicamento que demuestre prevenir o curar esta enfermedad, no recomienda la automedicación con ningún fármaco para evitar o tratar la COVID-19.

Recuerda que las formas más eficaces de protegerse y a los demás frente al nuevo coronavirus son:

1. Lavarse las manos a fondo y con frecuencia.
2. Evitar tocarse los ojos, la boca y la nariz.
3. Cubrirse la boca con el codo flexionado o con un pañuelo, el cual debe ser desechado inmediatamente.
4. Mantener una distancia de al menos un metro con las demás personas.

¿Los alimentos alcalinos eliminan el SARS-CoV-2? No.

El viral agrega: “Tenga en cuenta que el pH del coronavirus varía de 5,5 a 8,5. Por lo tanto, todo lo que necesitamos hacer para eliminar el virus es consumir más alimentos alcalinos por encima del nivel ácido del virus”.

En anteriores verificaciones (1 y 2), concluimos que para conocer el pH (potencial de hidrógeno) de nuestro cuerpo, se mide el pH de la sangre y este está regulado de fina manera por sistemas internos y no es afectado por la ingesta de alimentos. También, determinamos que el SARS-CoV-2 no tiene “inmunidad” porque es un organismo simple y no está probado que la llamada “dieta alcalina” cure enfermedades.

Además, explicamos que los “alimentos alcalinos” no son efectivos contra la COVID-19. El pH se clasifica en ácida (pH menor a 7) o alcalina (pH mayor a 7 y menor a 14) y la función alcalinizante o acidificante que los alimentos ingeridos tienen en el organismo no depende de su valor de pH, según el Departamento de Agricultura de Carolina del Sur (NCAGR).

Asimismo, no es cierto que el pH del virus varía de 5,5 a 8,5. Ese dato se basa en un estudio publicado en el portal de la Biblioteca Nacional de Medicina (NIH) sobre el virus de la hepatitis del ratón coronavirus tipo 4 (MHV4), no sobre el SARS-CoV2.

También, el post ha indicado lo siguiente: “El limón con agua tibia elimina el virus desde el principio antes de llegar a los pulmones”. Sin embargo, en varias verificaciones (1, 2, 3 y 4) hemos desmentido que la fruta cura el nuevo coronavirus. El limón solo puede aliviar los síntomas del malestar.

Conclusión

Calificamos la información del post como falsa porque no existe evidencia científica sobre el uso preventivo de la ivermectina y la azitromicina en la COVID-19. Los estudios del primer medicamento en el contexto de la pandemia siempre fueron realizados junto con la hidroxicloroquina. Los últimos hallazgos de estos demostraron que no favorecen a los pacientes con esta enfermedad.

En tanto, la ivermectina continúa en investigación sobre su uso efectivo contra el nuevo coronavirus. Los estudios buscan más probar si el medicamento es útil en etapas tempranas. Son pocas las indagaciones en cuanto a su empleo preventivo.

*En caso desee saber si una publicación en las redes sociales es cierta o falsa, puede pedir a La República que compruebe la información. Envíe su solicitud al apartado Contacto o escríbanos a nuestro WhatsApp (+51 997 883 271).

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