“Tengo mi ataúd guardadito... ¡Algún día me tengo que ir!”

Periodista. Conductor de "Volviendo a casa" en Radio Felicidad.Jorge Henderson

Periodista. Conductor de "Volviendo a casa" en Radio Felicidad.Jorge Henderson

Por: Maritza Espinoza/
Dices que recibías señales divinas en el trance de tu enfermedad. ¿Cuáles? 
Mira, si hubo una persona que estuvo a mi lado, atenta a lo que me pasaba, además de mi mujer y mis hijas, fue mi madre. Y ella tuvo un final muy duro con el Alzheimer. Y, a los 30 de que se fue al cielo, apareció el donante. Yo dije: ¿fue ella la que hizo alguna gestión allá arriba? Porque yo ya me sentía morir.
¿Y viviste aquello que cuentan: de que tu vida pasa ante tus ojos?
Cuando me pasó este problema hepático, no hubo día que no me entregara.  Para mí, abrir los ojos al día siguiente era un regalo. Es más, yo muchas veces le pedía a Dios que ya me lleve. Sentía  un cansancio total. Se me habían acabado las energías. Después de tanto  viaje, tantos países conocidos, decía: ya cumplí, llévame, Señor, no tengo fuerzas.
¿Te arrepentías de algo?  
Yo no me arrepiento de nada, ni de lo bueno ni de lo feo. Todo es a favor.  Y, ¿te imaginas?, después de todo eso, no tenía ni un mes en mi casa, y aparece la gente de Radio Felicidad y  me dice: oye, ¿quieres hacer radio? ¡Fue una maravilla! Yo había empezado en la radio.    
Todos te preguntan si no extrañas la televisión. ¿Encajarías allí ahora?
Yo no me he puesto a pensar en eso, porque yo estoy muy dedicado a la radio y me siento muy bien aquí.
Pero eres un hombre de televisión...  
Yo creo que hay cosas por hacer. Hay cosas que veo y digo: ¡no puede ser! Pero, no sé, tendría que tomarme el tiempo para  analizar y ver.  No te olvides que también llegué a ser ejecutivo en la televisión, gerente  de Producción de América, y eso me dio una opinión  muy crítica.  
¿Te han propuesto volver?
Sí. He hablado con mucha gente de televisión.  Lo que pasa es que yo estoy... no en deuda… Lo que yo tengo con Felicidad no es deuda, es agradecimiento.  
¿Todavía requieres de cuidados?
Yo ya estoy bien.  El día que mi doctor me dijo: ya puedes comer cebiche, dije: ¡listo, señores, ya lo logré!  
¿Y has tenido que renunciar a algo?
Sí, pero… ¿a qué voy a renunciar yo que he vivido? Yo le he pedido a mi mujer que el día que me muera, en mi ataúd, pongan: Jorge Henderson: ¡Vivió!
Hay quien diría que los excesos que has contado y que te hicieron daño eran una forma de autodestrucción, de suicidio.
¿Te acuerdas de Raúl Velasco?
Claro, el conductor mexicano que hacía un programa los domingos...
¿Con qué artistas trabajaba?
Con todos los que trabajabas tú...
¿Qué tuvo? 
¿Lo mismo que tú? ¿En serio?
¿Le hicieron un….?
 ¿¡Trasplante! ? ¿En serio?
No me lo estoy inventando. Será que, a lo mejor, nosotros, porque hay que dedicarle lo mejor a la gente, damos todo.  Si tú tienes que estar a las tres de la mañana allí, estás a las tres de la mañana. Y si el artista te dice: ya, pues (hace un gesto de beber), ¡tú te das!
Y en la televisión tienes que estar con una energía bien alta siempre, ¿no?   
Estás en un medio que va a 200 kilómetros por hora. Y, si no, te bajan del bus. No te voy a decir que fue un suicidio, pero que son gajes del oficio. No olvides que a todos los artistas que hoy presento en Felicidad los he conocido. 
¿Ser amigo de ellos implicaba también entrar en la bohemia?
No en todos los casos. Pero, ¿dónde se llega a conocer un artista? No es cuando dicen: tres, dos, uno, ¡grabando! Es cuando vas a comer, cuando entras a su casa. Si hay una persona que conoce y conoció a los artistas soy yo.  Y hoy lo comento en Radio Felicidad, no en el plan chisme, sino porque ¡yo lo viví! Porque fui el loquito que, cuando todo el mundo en las radios, en la televisión, pensaba en los Bee Gees, en Travolta, pensaba en Raphael, Julio Iglesias…
¿Era la música que oías de verdad?  
Sí. A pesar de que en esa época escuchaba Santana y todo eso, pero  siempre fue lo mío. Lo que pasa es que yo soy medio Rolling (Stones), y Traffic Sound, Telegraph… Pero también fui quien quería a Raphael, Julio Iglesias y tuve la oportunidad de hacerlo gracias a Ricardo Palma, de Radio Miraflores, que era la radio más anglosajona del Perú. Imagínate hoy tener la posibilidad de trabajar en una empresa líder de la canción en español.  
¿Es como cerrar ciclos?
¡Claro! Soy una especie de símbolo del ¡sí se puede! De estar totalmente abajo, de repente levantarse y estar todos los días aquí. ¿Qué más para una persona de medios como yo que estar todos los días en vivo, bien, pilas arriba? ¡Tengo el optimismo que viene de que sigo vivo!  ¿Qué más puedo pedir, si ya todo estaba terminado, si tenía ataúd comprado, si sabía hasta qué epitafio iba a tener?
¿Y qué hiciste con tu ataúd?
Ahí está, guardadito.  Algún día me tengo que ir (risas)... 
 Vuelves años después.  ¿La gente cómo te ha reencontrado?
Hay cosas que pueden sonar medio pedantes, pero, anoche un señor  me llevó a mi casa y, a la hora de presentar el papel que yo tenía que firmar, temblaba y el papel se le cayó. Le dije: señor, ¿qué le pasa? Es que, de verlo nomás, me he puesto a temblar, me respondió. Claro, porque la gente dice: ¡este hombre estaba muerto!


La ficha
Nací en Lima hace 58 años. Volví a nacer hace un año, cuando me hicieron un trasplante de hígado después de tres años de esperar un donante. He sido locutor, reportero, conduje un reality show y, sobre todo, fui el rostro de Enhorabuena, el programa musical que marcó época en la televisión. Hace casi un año, también, volví a la radio, el medio donde comencé mi carrera hace mucho tiempo. Hoy hago todos los días Volviendo a Casa, en Radio Felicidad.

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