Un Cortázar más informal en su correspondencia

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31 Oct 2010 | 19:00 h

Alfaguara. 126 cartas editadas por su primera esposa y Carles Álvarez Garriga. Presentan una imagen relajada y abierta de un escritor que siempre se vio como reservado.

Madrid. EFE. Los cincuenta años de amistad que unieron al escritor Julio Cortázar y al pintor y poeta Eduardo Jonquières dieron como fruto una correspondencia, que ahora sale a la luz y desmitifica el aura de hombre “reservado” que acompañó al autor de Rayuela.

Cartas a los Jonquières, además de ahondar en la vida del escritor argentino, es una crónica de los primeros años de Cortázar en Europa. La amistad entre ambos data de los años treinta, cuando el escritor hacía las prácticas pedagógicas para graduarse como maestro en la Escuela Normal Mariano Acosta, en Buenos Aires, y se extendió hasta poco antes de la muerte de Cortázar en 1984. A través de las 126 misivas que ahora publica Alfaguara, se descubre cómo Eduardo Jonquières se convirtió en su amigo confesor y consejero.

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