En memoria de Pilar Dughi

Muerte truncó la vida y la obra de escritora que sin dejar su profesión de psiquiatra se entregó a la literatura. Su obra narrativa mereció los premios de la Asociación Peruano-Japonesa, Novela Corta del BCR y finalista del Juan Rulfo de Radio Francia Internacional.

PRESENTE. (Izq.) Pilar Dughi en foto de archivo, Al lado, dos de sus libros premiados.

HOMENAJE • Muerte truncó la vida y la obra de escritora que sin dejar su profesión de psiquiatra se entregó a la literatura.
• Su obra narrativa mereció los premios de la Asociación Peruano-Japonesa, Novela Corta del BCR y finalista del Juan Rulfo de Radio Francia Internacional.

Pedro Escribano.

El ave de la noche, la muerte, se llevó demasiado temprano la vida de Pilar Dughi. Desde meses atrás, la escritora combatía con ella cuerpo a cuerpo. Al final, el cáncer, con un puñal escondido, acabó con su existencia el pasado lunes 6 de marzo. La autora de los libros de cuentos La premeditación y el azar (1989) y Ave de la noche (1995) y la novela Puñales escondidos (1997), ganó los premios Asociación Peruano-Japonesa del Perú y Novela Corta del Banco Central de Reserva. Distinciones a su obra que gustó de la novela negra pero sin olvidar nuestra realidad dura y envilecida.

Semblanza

Pilar Dughi nació en Lima en 1956. Creció, según confesó, muy cerca de los libros. "Mi relación con los libros comienza con la bondadosa actitud paterna de regalarme colecciones infantiles. Aquello pronto resultó una estafa, cuando descubrí que mi padre dejaba la biblioteca sin llave durante las noches, y que los libros que ahí guardaba eran más entretenidos que los que me obsequiaba", contó en Autopista al Sur 4, revista digital de La República. Si bien Pilar estudió psiquiatría en la Universidad de San Marcos, reconocería que los libros "marcaron para siempre mi pecaminosa e insensata pasión por la literatura". Sin dejar la psiquiatría –hizo un posgrado en la Universidad de París– , se adentró en la literatura, hasta hacer una maestría de literatura en San Marcos.

Como psiquiatra trabajó en ONGes, en auxilio y defensa sobre todo de las mujeres. Como escritora, no perdía de vista su adhesión a los olvidados. "Creo que la marginalidad es como la señal de alarma de lo que está pasando socialmente. Siempre las marginalidades nos dan la piedra de toque para entender lo que ocurre en el mundo contemporáneo" (LR,2/5/1999).

Diana Miloslavich, su compañera de Flora Tristán, me recuerda el siguiente texto: "La muerte, la mía, será de piedra. Conozco las pasarelas, los puentes giratorios, todas las zapas de la Fatalidad. No puedo perderme. La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad", palabras de Marguerite Yourcenar que Pilar colocó como epígrafe en su primer libro.

Ella fue cómplice de la vida.


<FONT COLOR="green"Verde>Testimonio.</FONT> Pies en la tierra

Ha sido verdaderamente una gran pena como amiga y una pérdida para la literatura peruana, pues Pilar estaba en la plenitud de su producción literaria y laboral. Psiquiatra de profesión, trabajó en diferentes proyectos de políticas de salud y en políticas de apoyo a las mujeres víctimas de violencia, es decir, que estaba con los pies bien puestos sobre la tierra. Como escritora le fascinaba la novela negra y ella misma escribió una historia detectivesca Puñales escondidos con la cual ganó el premio de novela corta del BCR. Pilar era muy racional, inteligente, irónica... tenía una gran ansiedad por el conocimiento y un humor muy refinado. Además era una persona generosa, la última vez que hablé con ella, en enero, me apoyó económicamente para la publicación de mi último libro de poesía. Su estilo, su pelo lacio y corto, su opción literaria, me hacían recordar siempre a la gran cuentista Katherine Mansfield, y como ella, se va demasiado pronto.

Rocío Silva Santisteban
Escritora

<FONT COLOR="green"Verde>Testimonio.</FONT> Solo escritora

Pilar fue una amiga muy solidaria, con una energía e inteligencia portentosa que volcó íntegra en el conocimiento y en la tarea de escribir. Quería ser recordada solo como escritora. Nunca quiso escribir partiendo de sus experiencias personales. Apreciaba la obra de autores como P. Highsmith, quien también rehuyó "canibalizarse", o la de M.Yourcenar. Aunque en sus últimos correos me decía que estaba trabajando un texto biográfico que la había entusiasmado mucho, algo que me llamó la atención. Como lectora también devoraba libros de memorias, autobiografías. Los últimos días quedó fascinada por las Confesiones de un burgués de Sándor Marai, y al final, cuando ya estaba grave pero seguíamos intercambiando impresiones sobre nuestras lecturas, me contó que estaba leyendo las memorias de la secretaria de Hitler. Cuando su obra inédita sea publicada podremos tener una imagen cabal de una escritora que solo quería ser escritora.

Carmen Ollé
Escritora

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