Rebeldes, valientes y autónomas: mujeres del bicentenario que construyeron la historia del Perú

Esta es una lista que rescata del olvido a las peruanas que lucharon contra la opresión colonial española y que resistieron a lo largo de los 200 años de vida independiente del Perú.

Se conoce muy poco sobre la participación femenina en la Independencia del Perú así como en la construcción de la República a pesar de que las peruanas tuvieron un rol activo en la lucha por la emancipación. Foto: composición LR
Se conoce muy poco sobre la participación femenina en la Independencia del Perú así como en la construcción de la República a pesar de que las peruanas tuvieron un rol activo en la lucha por la emancipación. Foto: composición LR
Gloria Purizaca

La historia de la humanidad suele ser contada desde voces masculinas, y el caso del Perú no es la excepción. No se podrían conmemorar 200 años de la proclamación de la independencia de este país sin reconocer la participación de las mujeres en la gesta de la emancipación y construcción de la República, peruanas que lucharon desde sus frentes contra la llamada conquista española.

Para resaltar la participación de estas peruanas, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) busca reivindicar, visibilizar y difundir el aporte de las mujeres al proceso de Independencia, al conmemorarse el bicentenario del Perú.

Desde Micaela Bastidas, las heroínas Toledo y Tomasa Tito Condemayta, hasta Catalina Buendía de Pecho, Francisca Zubiaga Bernales ‘La mariscala’, María Jesús Alvarado y Flora Tristán, esta es una lista de 15 peruanas que recibieron el Orden Emérito a las Mujeres del Bicentenario.

María Valdizán

María Valdizán nació en Cerro de Pasco en 1761. Provenía de una familia con recursos económicos, por lo que era propietaria de dos pequeños fundos y de algunas de las mejores casas de la región. A sus 60 años se sumó como patriota al servicio de la causa emancipadora del Perú y participó en la batalla de Pasco (6 de diciembre de 1820).

Valdizán colaboró con los montoneros aportando económicamente en la manutención de estos. También fue informante y actuó como nexo entre los patriotas que se encontraban esparcidos en territorio pasqueño.

Al ser descubierta, el militar realista español José Carratalá ordenó encarcelarla y torturarla para que delatara a sus cómplices, pero ella mantuvo silencio. Ante ello, Carratalá ordenó que fuera degollada en mayo de 1821, en presencia de los pobladores, como registra el historiador peruano Germán Leguía y Martínez.

Así, María Valdizán es considerada heroína y mártir por su valiosa contribución y sacrificio en la lucha por la independencia del Perú.

María Valdizán. Pintura: Wilmar Cosme

Cleofé Ramos, María e Higinia Toledo – las heroínas Toledo

Cleofé Ramos y sus hijas María e Higinia Toledo eran naturales de Concepción, Junín, a mediados del siglo XIX. Estas mujeres, ante las fuerzas realistas que buscaban erradicar todo apoyo a la causa emancipadora, convocaron al pueblo y iniciaron un levantamiento en armas el 3 de marzo de 1821, con lo que frenaron momentáneamente el avance del Ejército Real en el valle del Mantaro, que contaba con una ubicación estratégica durante la época independentista.

Pese a la resistencia, la llegada de los realistas era inevitable, por lo que madre e hijas agruparon voluntarios, reunieron armas y se dirigieron al puente Balsas, donde las heroínas Toledo cortaron las cuerdas de este, impidiendo así el paso momentáneo de los españoles. Cuando estos lograron cruzar la vía, encontraron el pueblo vacío.

Heroínas Toledo. Pintura: Etna Velarde

Tomasa Tito Condemayta

A Tomasa Tito Condemayta se le conoce injustamente como “la amante de Túpac Amaru II”, lo cual anula su participación clave como rebelde en las revueltas a favor de la independencia del Perú. Provenía de una familia noble indígena, por lo que tenía en su posesión tierras, animales, así como también el cacicazgo de Acos en Cusco durante el virreinato del Perú.

Ella se encargó de la movilización del contingente humano y logístico para desarrollar la rebelión de 1780-1781 contra el régimen colonial.

Conocida también como la cacica de Acos, peleó junto a Túpac Amaru II en la batalla de Sangarará el 18 de noviembre de 1780, en la cual triunfaron los insurgentes cusqueños y abrió paso a un período de enfrentamientos que cuatro años después tendrían como consecuencia la proclamación de la independencia del Perú por parte de José de San Martín.

Cuando se enteraron del contrataque de los realistas que se dirigían al Cusco, Tomasa y un grupo de mujeres, conocidas luego como la Brigada de mujeres soldados, salieron a defender sus pueblos al puente de Pillpinto el 26 de noviembre de 1780, logrando demorar el paso del ejército virreinal y pasando ellas a la historia como las cusqueñas que triunfaron contra el ejército colonial.

Tomasa Tito Condemayta fue torturada en el garrote y sentenciada a ser descuartizada.

Tomasa Tito de Condemayta. Foto: Andina

Micaela Bastidas Puyucahua

Micaela Bastidas Puyucahua suele ser presentada como la esposa de Túpac Amaru II y no se profundiza en su rol como emancipadora. Ella fue parte de la Junta de Gobierno que asesoró la conducción de las y los rebeldes.

Micaela, conocida también como la Cacica, era percibida como “un genio más intrépido y sangriento que el marido”, según señala Melchor Paz en su libro La rebelión de Túpac Amaru.

A diferencia de Túpac Amaru, quien obtuvo la simpatía y respeto, Micaela era percibida como cruel y odiada por los españoles. “Suplía la falta de su marido cuando se ausentaba, disponiendo ella misma las expediciones hasta montar en un caballo con armas para reclutar gente en las provincias a cuyos pueblos dirigía repetidas órdenes con rara intrepidez y osadía, autorizando los edictos con su firma”, detalla el escritor.

Bastidas fue ejecutada junto a su esposo y su hijo 18 de mayo de 1781. Las 73 mujeres y 13 niñas que la acompañaron en la sublevación fueron obligadas a recorrer 1.400 kilómetros descalzas, desde Cusco hasta el Callao, para luego ser enviadas a cárceles en México o España. Solo 15 mujeres llegaron con vida.

Micaela Bastidas: Ilustración: Clepz Arellano

María Andrea Parado Jayo de Bellido

María Parado de Bellido fue una indígena quechuahablante nacida en Ayacucho un 5 de julio de 1777. Fue mártir de la independencia del Perú que expuso su bienestar y el de su familia, y sacrificó su vida antes de delatar a otros patriotas.

Ella actuaba como informante de los movimientos y planes del ejército enemigo, avisando sobre el movimiento de tropas que los perseguían.

Gracias a una de sus cartas, los patriotas pudieron abandonar el pueblo de Quilcamachay el 29 de marzo de 1822, lugar que al siguiente día fue ocupado por los realistas, donde descubrieron las misivas de Bellido, por lo que fue fusilada el 1 de mayo de 1822 en las afueras de Huamanga, Ayacucho.

María Parado de Bellido. Foto: Museo Fortaleza Real Felipe

Matiaza Rimachi

Matiaza Rimachi nació en Chachapoyas en 1969. A la edad de 52 años dirigió y alistó a las mujeres para la preparación de municiones y diferentes armas de combate disponibles durante el levantamiento de las personas de su ciudad natal contra las autoridades españolas.

Destacó en su participación en la batalla de Higos-Urco, realizada el 6 de junio de 1821, donde los patriotas se enfrentaron a los realistas que buscaban ocupar Cajamarca y Huamachuco para restablecer la autoridad colonial en estos territorios.

De acuerdo a documentos del Archivo Regional de Amazonas, Matiaza organizó a sus vecinas y las llevó al frente de batalla, donde se enfrentaron con cuchillos, palos, hondas y armas de fuego. Murió durante el combate.

Matiaza Rimachi. Foto: El Peruano

Francisca Zubiaga Bernales ‘La mariscala’

Francisca Zubiaga Bernales, más conocida como ‘La mariscala’, nació en Oropeza, Cusco, un 11 de setiembre de 1803. A los 15 años se internó bajo su propia voluntad en un convento, pero años más tarde retornó a su hogar y se casó con el prefecto Agustín Gamarra, a quien llamaban ‘El Mariscal’, a los 22 años.

Francisca también era conocida como doña Pancha, y era vista como una jinete aguerrida con un buen manejo de la espada que vestía trajes militares y acertada con sus disparos. Iba al frente de los batallones, por lo que se ganó el respeto de los ejércitos. Participó junto a su esposo en la invasión peruana a territorio boliviano.

Agustín Gamarra se convirtió en presidente en 1829, por lo que ‘La Mariscala’ se volvió la persona encargada de disipar los motines, evidenciar a los traidores y adelantarse a las conspiraciones.

Finalizado el periodo de Gamarra, las fuerzas opositoras dieron un golpe de Estado con Pedro Pablo Bermúdez a la cabeza. Así, doña Pancha viajó desde la sierra del Perú hasta el Callao para poder salvarle la vida al mandatario. Por este actuar fue desterrada a Valparaíso, Chile, donde conoce a Flora Tristán -quien contó de este encuentro en su libro Peregrinaciones de una paria-.

Francisca Zubiaga Bernales fallece un 8 de mayo de 1835 en dicho territorio chileno.

Francisca Zubiaga Bernales ‘La mariscala’. Pintura: Fernando Murillo Gallegos

Catalina Buendía de Pecho

Catalina Buendía de Pecho nació y vivió en el pueblo de San José de Los Molinos, al norte de Ica. Este territorio era un lugar de paso obligatorio para dirigirse a la sierra del Perú, desde donde resistió al paso de las fuerzas chilenas durante la Guerra del Pacífico (1879-1883).

Ella, junto a un grupo de iqueños, impidió el paso del ejército chileno a través de la construcción de fortines, zanjas, catapultas y a punta de hondas.

Ese 20 de noviembre de 1883, los chilenos se llevaron una sorpresa al ser atacados en la entrada del pueblo que los hizo retroceder. Sin embargo, al siguiente día atacaron por la retaguardia y, al verse vencidos, Catalina optó por ondear una bandera blanca. Al reunirse con los invasores y luego de que estos prometieran que no continuarían con la matanza, estos asesinaron a todos los sobrevivientes a quemarropa.

El comandante chileno encargado se dirigió nuevamente hacia la mujer, quien sacó una botella de veneno -a base de la fruta piñón-, la cual vertió en una botella de chicha que ofreció en señal de paz. Ante las sospechas, el oficial pidió que ella consumiera primero la bebida envenenada, ante lo cual Catalina aceptó sin dudarlo.

Cuando una parte de los soldados del país sureño empezaron a desplomarse, la asesinaron con una bala en el pecho.

Catalina Buendía de Pecho. Foto: revista Rumbos

María Trinidad Enríquez Ladrón de Guevara

María Trinidad Enríquez Ladrón de Guevara fue la primera peruana que cursó estudios de Derecho en una época en la que a las mujeres no se les permitía graduarse de abogadas. Por ello, es considerada la primera jurista del Perú y de Sudamérica.

Nació en Cusco en el año 1846. En junio de 1870, cuando tenía 24 años, fundó el Colegio Superior para Mujeres. Este fue elogiado, pero también atacado por el sector más conservador de la época, por lo que fue cerrado tres años después.

María Trinidad requirió su ingreso a la universidad para llevar a cabo su deseo de ser abogada. Es así como el 3 de octubre de 1874 el gobierno peruano autorizó a través de una resolución suprema que la joven rindiera sus exámenes en las diferentes universidades de la época, no sin antes revalidar sus estudios de cuarto y quinto año de secundaria, ya que no se los reconocieron debido a que los cursó en el colegio que ella fundó.

Se graduó como bachiller en Jurisprudencia en 1878, mas no como abogada, pues estaba prohibido que una mujer contara con un título profesional. Ante ello, realizó una demanda ante el Poder Judicial y el Congreso sin obtener un fallo favorable. Sin embargo, este hecho impulsó el derecho de permitir que las mujeres tengan instrucción profesional

Recién en 1881 el presidente Nicolás de Piérola le comunicó la posibilidad de recibirse como abogada, la cual rechazó como gesto solidario con las peruanas que no podían obtener sus títulos profesionales. Falleció en Lima el 20 de abril de 1891.

María Trinidad Enríquez Ladrón de Guevara. Foto: Sociedad de Artesanos del Cuzco

Laura Esther Rodríguez Dulanto

Laura Esther Rodríguez Dulante fue la primera peruana en ingresar a la universidad y titularse como médica cirujana. Nació el 18 de octubre de 1872 en Supe, Lima.

Tras culminar sus estudios básicos de primaria, su familia se trasladó a la capital con las esperanzas de que pueda continuar educándose. Sin embargo, en esos años no existían escuelas secundarias para niñas y tampoco la posibilidad de seguir una educación universitaria.

Tras la evaluación del Ministerio de Educación a la joven, su hermano se convirtió en su profesor particular, con lo que logró aprobar la secundaria e ingresar en mayo de 1892, con 19 años, a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Unmsm), por lo que los periódicos de la época destacaron la noticia. Dos años después, en 1894, se matriculó en la Facultad de Medicina, convirtiéndose a sus 21 años en la primera peruana en comenzar la carrera médica.

Dentro de la universidad tuvo que soportar actos de discriminación por ser mujer pero, pese a esos obstáculos, el 23 de diciembre de 1899 logró el bachillerato en medicina con la tesis “Empleo del ictiol en las inflamaciones pelvianas”, y el 26 de setiembre de 1900 juramentó para ejercer la profesión médica.

Luego de rendir los exámenes, recibió el título de médica cirujana, por primera vez otorgada a una mujer un 25 de octubre de 1900.

Laura Esther Rodríguez Dulanto. Foto: Nacional

María Jesús Alvarado Rivera

María Jesús Alvarado Rivera, nació el 27 de mayo de 1878 en Chincha Alta, Perú. Fue educadora, periodista, escritora, luchadora social y es considerada la primera feminista mujer de Perú. Su educación formal llegó hasta el tercer grado de primaria en el colegio Rodó, pues ese era el límite de formación para las mujeres en el país en la época.

Era una joven maestra y socióloga autodidacta cuando empezó su lucha por la reivindicación de los derechos de la mujer peruana. A sus 30, y gracias al apoyo de su hermano Lorenzo —catedrático en Geografía en la Universidad de San Marcos—, debutó como periodista en el diario El Comercio.

Algunos de sus logros fueron la fundación del Movimiento Evolución femenina, institución que incentivaba la igualdad de derechos y la ampliación de la educación para las mujeres; y la aprobación del ingreso de mujeres a las Sociedades de Beneficencia Pública.

Fue exiliada durante el gobierno de Augusto B. Leguía por imprimir en su escuela los volantes de unos obreros despedidos. Se refugió en Argentina y cuando volvió a Perú en 1936 fue regidora de la Municipalidad de Lima en 1941.

Mediante Evolución Femenina solicitó en 1945 al Congreso de la República la aprobación del proyecto de ley que otorgaba el derecho de voto a las mujeres, la cual fue aprobada y promulgada en 1955 por el gobierno de Manuel A. Odría.

Falleció el 6 de mayo de 1971.

María Jesús Alvarado

Flora Tristán y Moscoso Laisney

Flora Tristán y Moscoso Laisney nació en París el 7 de abril en 1803. Fue hija del coronel peruano Marino Tristán y Moscoso, y de la francesa Anne Laisney.

Su situación de pobreza la llevó a contraer un matrimonio forzado con André Chazal, dueño de un taller de litografía donde ella trabajaba. En 1826 decidió separarse debido a la violencia doméstica que sufría. Esta violencia y las condiciones de sus labores provocaron en Flora un pensamiento y una actitud revolucionaria, convirtiéndola en una de las precursoras del movimiento feminista al materializar sus pensamientos en obras.

La francesa plasmó en sus escritos esa lucha incansable contra las leyes, donde ordenaban que las mujeres no tenían derecho de divorciarse de sus esposos, a excepción de si se cometiera infidelidad y se introdujera a la amante a la casa.

Siendo una persona comprometida con la causa obrera, fue una activa militante del Partido Socialista. En Londres logró acceder a la Cámara de los Lores disfrazada de hombre y así conocer en carne propia la situación en las fábricas y barrios obreros: jornadas larguísimas, salarios miserables, ropas andrajosas y sucias, así como las condiciones de hacinamiento en las que vivían.

Es así que lideró la creación de La Unión Obrera, una organización de oprimidos, asalariados y mujeres, quienes alzaron sus voces para que se cumplan justamente sus derechos como trabajadores.

Falleció el 14 de noviembre de 1844 de tifus.

Flora Tristán.

Mercedes Cabello de Carbonera

La escritora peruana Juana Mercedes Cabello Llosa nació en Moquegua el 17 de febrero de 1842. Ella tuvo acceso a la educación desde muy temprana edad por medio de su padre y su tío, quienes formaron una importante biblioteca en la que se podía encontrar lo mejor de la literatura francesa, la cual tuvo una influencia importante en sus obras.

Acudía a reuniones literarias en casa de la escritora Juana Manuela Gorriti, donde leyó algunos de sus trabajos sobre la importancia de la literatura, la educación de la mujer y el idealismo como elemento generador de poesía, lo que la llevó a a ser considerada como la primera escritora hispanoamericana que elaboró una teoría literaria.

Es considerada como la iniciadora de la novela realista en Perú gracias a sus obras Las consecuencias y El conspirador. Cabe destacar que también escribió numerosos ensayos sobre temas literarios y sociales donde abogaba especialmente por la emancipación de la mujer.

En su condición de novelista, Cabello de Carbonera recibió halagos y premios, pero también fue víctima del odio de sus contemporáneos.

Murió el 12 de octubre de 1909 a consecuencia de una parálisis general progresiva.

Mercedes Cabello de Carbonera. Foto: difusión

María Asunción Galindo

María Asunción es considerada la pionera de la educación intercultural bilingüe y ambiental en los andes, de acuerdo a declaraciones de Franklin Ramos Vargas, estudioso de la pedagogía de dicha docente, al diario Los Andes

La población rural casi en su totalidad no podían acceder al derecho a la educación en el siglo XIX y XX, pues eran muy pocos quienes tenían el privilegio de ser educados. Por ello, Asunción Galindo fue una de las precursoras de la revaloración de la educación intercultural bilingüe, ya que en esas épocas era inimaginable sostener que la enseñanza en la escuela debía darse desde la lengua materna, en este caso, el aimara.

La docente se planteó e esta tarea enseñar a las infancias a leer y escribir en su propia lengua. Asimismo, tuvo una visión ambientalista de la educación, ya que en las escuelas donde laboró promovía la construcción de jardines con plantas diversas de la región y enseñaba a los adultos a tratar diversas enfermedades con estos recursos naturales.

María Asunción Galindo. Foto: Pachamama radio

Clorinda Matto de Turner

Pese a que fue bautizada como Grimanesa Martina Matto Usandivaras, ella eligió llamarse a sí misma Clorinda Matto de Turner. Nació en Coya, Cusco, en 1852. Proveniente de una familia acomodada, realizó sus estudios hasta secundaria, teniendo que interrumpirlos debido a la muerte de su madre para encargarse de sus hermanos menores.

En 1876 fundó la revista El Recreo, y para 1881 Clorinda enviudó, perdiendo buena parte de su herencia, la cual le fue arrebatada por la corrupción del sistema judicial. Se mudó a Arequipa y retornó a Lima para encargarse de la redacción de El Perú Ilustrado y publicar Aves sin nido, su primera novela, la cual contaba la historia de amor de un hombre blanco y una mujer mestiza que descubren que son medios hermanos, hijos de un sacerdote. La Iglesia católica empezó una campaña en su contra, logrando su excomunión y la prohibición de su libro.

En 1892 fundó la imprenta La Equitativa junto a su hermano Davi, en la que trabajaban únicamente mujeres y con la cual editaron el diario Los Andes.

La escritora y periodista era cercana al presidente Andrés Avelino Cáceres. Cuando Nicolás Piérola ocupó Lima con sus tropas, destruyeron su casa y su imprenta. Fue exiliada en 1895, por lo que se instaló en Buenos Aires, Argentina. Allí fundó la revista Búcaro Americano, donde publicó a escritores como Rubén Darío y Ricardo Palma.

Murió en Argentina en 1909 y en 1924 sus restos fueron repatriados por resolución del Congreso peruano.

Clorinda Matto de Turner. Foto: difusión