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Aún no hay detenidos por la destrucción de la empresa Refinca en Ucayali

Hace 10 días, 60 personas armadas ingresaron en la madrugada, hirieron al personal y procedieron a destruir las instalaciones y la maquinaria de la compañía. Las pérdidas materiales llegan a casi un millón de dólares.

Refinca sufrió octavo ataque en sus instalaciones. Foto: difusión
Refinca sufrió octavo ataque en sus instalaciones. Foto: difusión
Elizabeth Prado

El sábado 8 de mayo, a las 3.00 a. m., la empresa Refinca, que es un proyecto de reforestación, sufrió el octavo ataque desde el año 2019. Unas 60 personas armadas ingresaron y agredieron a cinco trabajadores, uno de ellos con herida de bala en el muslo derecho. Luego, procedieron a incendiar las instalaciones, además de tres tractores agrícolas, un tractor tipo oruga, una excavadora, un camión y nueve motocicletas.

Las pérdidas materiales llegarían a cerca de un millón de dólares y los agresores serían traficantes de tierras y personas dedicadas al cultivo de coca que ven en Refinca un peligro para sus actividades ilegales, según apreciación del gerente de la empresa, Javier Rivera.

El ejecutivo informó que ya han denunciado a las personas porque es el octavo ataque y siempre son los mismos agresores, dirigidos por cuatro o cinco cabecillas.

“Uno ya dio su declaración, solo estamos esperando que el Ministerio Público formalice la investigación, pida detención o haga algo. Lamentablemente, desde el año 2019, estamos en esto y la Fiscalía es bastante tibia. No pide detención, los procesos siguen sin acciones contundentes”, reclamó Rivera.

Refirió que Refinca es un proyecto de reforestación que está trabajando entre el distrito de Campoverde, en Ucayali, y el distrito de Honoria, en Huánuco. El proyecto tiene dos etapas. Una es la parte privada que busca tener un volumen determinado de áreas con plantaciones y la otra es la parte social que busca integrar a pequeños y medianos agricultores para que también puedan tener plantaciones.

Con el fin de que el modelo funcione, tienen pensado contar con una fábrica industrial que asegure el procesamiento de la madera y los productos para el mercado. El costo de la fábrica está entre 300 y 350 millones de dólares, de ahí que necesitan un volumen mínimo de área de madera para garantizar el flujo constante a la fábrica y el proyecto sea rentable y sostenible.

Javier Rivera afirma que su empresa es un peligro para quienes se dedican al tráfico de tierras y al cultivo ilegal de hoja de coca.

“Las plantaciones forestales se caracterizan primero por darle trabajo formal a la gente de la región, con ingreso a planilla, tiene seguro social. Se empieza a formalizar. Segundo, se comienza a generar una inversión. El pequeño agricultor ve que se están haciendo carreteras, rutas de acceso, hay más interacción con las autoridades”, explica, tras indicar que en los tres años que están en la zona han participado en cinco intervenciones del Proyecto Especial de Control y Reducción del Cultivo de la Coca en el Alto Huallaga (Corah).

“Trabajamos con imágenes satelitales, sobrevolamos con drones especializados, entonces ahí se detecta. Eso afecta intereses informales ilegales de estas personas. Ese es el principal efecto. El otro problema es el tráfico de tierras. Por ahí, hemos descubierto agentes municipales que venden terrenos sin tener competencia para hacerlo. Es una telaraña de comercio ilegal”, reitera.

En tanto, en Refinca se han visto en la necesidad de contratar personal de seguridad aunque no provista de armas de fuego porque están convencidos de que la violencia no se soluciona con violencia.

“Pero sí estamos tratando de que las autoridades garanticen la seguridad de una inversión privada, sostenible, responsable e inclusiva sobre todo. Por ejemplo, nosotros, además de todo esto que hacemos, estamos titulando como empresa privada más de 700 hectáreas a agricultores, lo cual beneficia a más de 100 familias. Ese tipo de desarrollo que estamos trayendo afecta el tráfico de tierras, afecta la economía ilegal que hay en la zona. Nos ven como enemigo, no les conviene porque lucran con la ilegalidad y la informalidad”, precisa el gerente de Refinca.