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Trabajadoras de limpieza que luchan contra la COVID-19 en Cusco

Sus armas. Mujeres salen cada madrugada a limpiar las calles de la ciudad de Cusco. Aunque su trabajo es de riesgo, aún no saben cuando serán inmunizados.

Luis Álvarez Guevara

Cada madrugada Yovana Garmendia y sus compañeras del servicio de limpieza pública de la Municipalidad del Cusco, luchan contra la pandemia en la primera línea de batalla. Lo hacen armadas de escobas, recogedores, rastrillos y contenedores. Ellas arriesgan su salud para mantener limpia la ciudad.

Yovana, antes de salir a trabajar deja los alimentos preparados para sus hijos, apenas se despide con un beso distante y va a ejercer su labor, preocupada y con temor de contagiarse con el coronavirus. “El contacto con la basura nos hace vulnerables. Afortunadamente estamos esquivando la enfermedad, hay compañeras que se contagiaron”.

Desde que empezó la pandemia la limpieza pública no se detuvo ni con el confinamiento. Y como en toda guerra sufrieron bajas que limitó el personal y el servicio.

“Las personas vulnerables tuvieron que dejar el trabajo, en la primera ola el 60% de compañeros se contagiaron, afortunadamente no hay fallecidos. Aun así son momentos difíciles” cuenta Fredy Cayo, supervisor de los barrenderos y recolectores de la comuna de Cusco.

A unos metros de Yovana, encontramos a la señora Emilia que espantaba a unos perros callejeros de los alrededores de los recipientes de basura. Los canes esparcieron los residuos, los que deben ser levantados con mucho cuidado e ingresados a los contenedores. Emilia cuenta que la gente no es considerada y deja sus desperdicios en cualquier lugar. “No se ponen en nuestros zapatos, por lo menos deben esperar el carro recolector, pero como vemos lo dejan en cada esquina”.

El 100% del personal de barrido son mujeres. Las tareas de recolección las hacen los varones por ser un trabajo muy pesado. Sin embargo, ante la falta de personal en la pandemia, las damas también tuvieron que cubrir dicha tarea.

Pese al esfuerzo y al estar en la primera línea de batalla, como médicos, enfermeras, policías, entre otros, enfrentan varios problemas. Fredy Cayo, cuenta que pese a lo riesgoso que es su trabajo, no les pagan sus salarios y los pactos colectivos que tiene con el municipio de Cusco, no se cumplen por falta de presupuesto.

Esperanza lejana

Para los trabajadores de limpieza, la vacuna contra la COVID-19 es la esperanza para estar mejor. Sin embargo tienen dudas de cuando serán inmunizados.

Ellos se encuentran en la primera fase, pero aún no se les comunica cuando serán inmunizados. “No sabemos si nos vacunarán o no, ojalá sea pronto” cuenta Emilia con un tono de resignación.

De acuerdo a las proyecciones de la Gerencia Regional de Salud son 4425 los trabajadores de limpieza pública que están en la fase I.

Medidas que no se cumplen

Los protocolos sanitarios recomiendan que, en caso de tener un familiar infectado con el virus, sus desperdicios deben estar cerrados con doble nudo y una vez desinfectada la bolsa se debe llevar hasta el carro basurero para evitar en lo posible el contacto con las personas de limpieza. Sin embargo, son acciones que muy poco se cumplen de acuerdo a lo manifestado por las entrevistadas.

Los puntos críticos de acumulación de desperdicios se dan en los centros de abastos y en la periferia de la ciudad.