Cusco: Machupicchu y la historia detrás de sus entierros

Investigaciones. Durante más de un siglo se analizó los restos óseos hallados en la ciudad inca. Allí vivía la élite inca, pero si morían no eran sepultados en ese lugar.

La Republica
Expedición. El descubrimiento Hiram Bingham, fue el punto de partida para una serie de investigaciones sobre la ciudadela inca y sus habitantes.
José Víctor Salcedo

Arrodillados, debajo de una roca, en un área de 1.2 metros de largo y 0.6 metros de alto, Hiram Bingham y George Eaton desenterraron los restos de un habitante sepultado en Machupicchu. Entre la tierra y las piedras había un cráneo y unos cuantos huesos en posición fetal. Así solían sepultar los antiguos peruanos a sus muertos. La escena, recordada por el historiador Christopher Heaney, ocurrió el 24 de julio de 1912. Unos años después, el osteólogo Eaton concluyó que el esqueleto correspondía a una mujer de 35 años de edad.

Aquella expedición excavó más de 100 contextos funerarios en Machupicchu, donde hallaron más de 170 restos de personas. Asociados a los esqueletos había cerámicas y otros enseres. Más de un siglo después, hay investigaciones que dan cuenta de quiénes vivían en Machupicchu. Varias de estas están en el libro “Machupicchu: investigaciones interdisciplinarias”, editado por la Dirección de Cultura del Cusco.

No enterraban a la élite

El arqueólogo y antropólogo estadounidense, Richard Burger, dice quedel análisis de las más de 100 tumbas revisadas “estas eran de los servidores de Machupicchu y no enterramientos de la familia real”. Si los miembros de la élite inca hubieran fallecido mientras residían allí, habrían sido llevados al Cusco.

En el año 2000, el antropólogo físico de la Universidad de Tulane, John Verano, analizó 174 individuos. Tres años después concluyó que había una cantidad casi igual de varones y mujeres.

Además, varios investigadores, en base al análisis de la deformación craneana de los esqueletos en el 55% de entierros, concluyeron que el 23% eran personas de la sierra, principalmente del Altiplano, y 22% de la costa central norte del país. “Estos datos respaldan la interpretación de que los residentes de Machupicchu eran yanacona y/o inmigrantes mixtos de yanacona y acllacona”, concluyen los investigadores Bethany Turner, George Kamenov, John Kingston y George Armelagos.

Por su parte, la investigadora asociada de la Universidad de Yale, arqueóloga Lucy Salazar, dice que “los grupos étnicos más comunes representados en los cementerios de Machupicchu proceden del área circundante al lago Titicaca (collas, lupaqas y pacajes), constituyendo más de la mitad de la muestra”.

Alimentación en la ciudadela Machupicchu

Richard Burger recoge los resultados del estudio de 59 esqueletos que concluye que el maíz fue el alimento principal para los sirvientes de Machupicchu. Constituía entre el 60 y 70% de la dieta. “La buena salud de los yanaconas de Machupicchu fue hasta cierto punto el resultado de esta dieta imperial”, escribe Burger.

El zooarqueólogo Georde Killer analizó 2169 fragmentos óseos de fauna enterrada en Machupicchu para determinar la variedad de animales que eran parte de la dieta de sus habitantes. Halló restos abundantes de llama y alpaca que representan el 88%.