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#PerúPaísDeVioladores

“El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. No es el día de la madre. Tampoco el día de los enamorados. No se trata de rosas y corazones”.

La Republica
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Marisa Glave

464 hombres violaron niñas en un mes. En un día 15 hombres violaron niñas. Una niña está siendo violada por un hombre aquí mientras lees este periódico. Si después de leer estos datos lo que te indigna es el título de la columna entonces eres parte del problema. El Perú, duele mucho confirmarlo, es un país de violadores. Y eso tiene que cambiar.

Pongo énfasis en NIÑAS porque más del 90% de las víctimas son mujeres. Es verdad que hay también niños que viven esta tristísima realidad. Pero más de 400 víctimas son niñas. Pequeñas mujeres que aprenden pronto y de manera violenta el ejercicio patriarcal de la dominación. El titular de la noticia debe poner énfasis en el género predominante de las víctimas porque no hacerlo es invisibilizarlas. La gramática del poder usa el genérico masculino pese a que la inmensa mayoría presente son mujeres y eso es violencia institucional.

Muchas de las víctimas son obligadas a ser madres. El cinismo de la sociedad no deja que se interrumpa el embarazo por violación. Más de 20 mil niñas al año tienen partos luego de ser violadas, muchas de ellas mueren en el proceso o quedan física o psicológicamente afectadas. Obligar a una niña violada a mantener un embarazo no deseado es una tortura que tiene que parar. Son niñas, no madres.

Generamos socialmente un tipo de masculinidad que se ejerce a través de la violencia. Que no maneja su sexualidad sanamente y requiere ultrajar a una menor para satisfacerse. Y violentamente forjamos una feminidad abnegada, obligada a dejar de lado sus deseos e intereses para asumir el rol que la sociedad le asigna (a golpes). Estas masculinidad y feminidad se construyen desde una narrativa que legitima la violencia y sanciona siempre a la mujer. Si te tocan en un micro es porque fuiste con pantalones muy apretados, no te cuidaste. Si violaron y mataron a tu hija es porque tú no estabas para cuidarla. La culpa es femenina.

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. No es el día de la madre. Tampoco el día de los enamorados. No se trata de rosas y corazones. Es un día de lucha en el que incomodamos con gritos como el que titula esta columna. Conmemoramos a mujeres que murieron quemadas por nuestros derechos. Un día en el que gritamos, aunque te incomode, porque seguimos luchando por el derecho de nuestras niñas a ser libres.