Todo fanatismo termina en sadismo

“El pensamiento religioso conservador considera a grupos LGTBI como ovejas descarriadas. No acudir en su auxilio es un crimen”.

Jorge Bruce
19 Ago 2019 | 1:42 h

La Inquisición del siglo XXI utiliza la tortura psicológica y medicamentosa para “curar” adolescentes trans o cualquier persona perteneciente a algún grupo LGTBI. Hace una semana La República publicó una cuidadosa investigación de Melissa Goytizolo y Fabiola Torres sobre esta modalidad de exorcismo violento, que viola los derechos de las personas tras la pantalla religiosa. Evangélica, para ser más exactos. La investigación se realiza en conjunto con la Universidad de Columbia (EEUU) y se denomina Las Transnacionales de la Fe.

Aprovechando el vacío legal de nuestro país, la iglesia Aposento Alto, del tristemente recordado pastor Santana, ofrece terapias para “deshomosexualizar” a sus víctimas. Los relatos citados en la investigación son terroríficos: humillaciones públicas, vejámenes, aplicación de hormonas, rezos contra el demonio, imágenes pornográficas, etcétera. En su novela La naranja mecánica, Anthony Burgess narra una variante de estos métodos de desprogramación. Stanley Kubrick trasladó a una película memorable esta forma de condicionamiento contra el deseo humano.

Lo que hace la Iglesia Cristiana Mundial Aposento Alto (la misma que intentó apoderarse del estadio de Alianza) va en contra de las clasificaciones más serias. Así, tanto la CIE (Clasificación de Enfermedades) que utiliza la OMS, como el DSM-5 (Manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría), hace años han excluido a la homosexualidad como una enfermedad mental. Nada que curar ahí.

Thomas,un adolescente trans, fue sometido a una sesión pública de insultos y gritos ininteligibles, tal como relatan las citadas periodistas, en la iglesia de Rodolfo Gonzales (Movimiento Misionero Mundial), cuyo líder mandó matar a los homosexuales. Como sabemos, existe una vertiente política de estos movimientos ultraconservadores. Keiko Fujimori selló, en el 2016, un compromiso con Santana en defensa de la familia (Utero.pe).

El fanatismo, tras su vocación de control absoluto de mentes y cuerpos, tiene un designio sádico. Mientras usted lee estas líneas, estos abusos continúan produciéndose. En el Poder Judicial y la PNP se hacen la vista gorda frente a estas modernas modalidades de tortura. El pensamiento religioso conservador sigue considerando a los grupos LGTBI como ovejas descarriadas. No acudir en su auxilio, es un crimen.

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