El profesor cusqueño que se disfraza para enseñar a escolares [VíDEO]

Milcaras. Juan Ebert Quispe enseña historia disfrazándose de los grandes personajes del Perú y el mundo antiguo. Con esta metodología, dice, sus alumnos en Cusco aprenden más.

Milcaras. Juan Ebert Quispe enseña historia disfrazándose de los grandes personajes del Perú y el mundo antiguo. Con esta metodología, dice, sus alumnos en Cusco aprenden más.

Juan Ebert Quispe Aguilar encontró una manera amigable de enseñar historia a sus alumnos. Salido de las aulas universitarias de la Unsaac (carrera de Educación, especialidad Historia), comenzó a trabajar en 2015 en la institución educativa particular Gallileo del Cusco.

De él, se apoderó ese espíritu de innovación apagado en varios de sus colegas. Entonces, un día impreciso en su memoria, cuando veía un video del Inti Raymi, la escenificación de la Fiesta del Sol en el Imperio Incaico, encontró la fórmula: se disfrazaría de esos personajes históricos.

"Por qué no traer al Inca, al Faraón, al Virrey, a (Cristóbal) Colón o al hombre Cromañón a las aulas", se dijo para sus adentros. 

Faltaba poco para el 6 de julio de 2015, Día del Maestro, cuando una mañana Juan Ebert apareció frente a sus alumnos personificando al Inka Pachakuteq, el más grande soberano que expandió el Tahuantinsuyo. Desde aquel día, es conocido como "El peregrino de la historia", aunque sus pupilos también le dicen Mickey, porque es fanático de la serie animada Mickey Mouse. 

Aquella vez, Mickey, con la indumentaria del soberano Pachakuteq, enseñó a los estudiantes sobre el periodo incaico. Juan Ebert ahora trabaja en la institución educativa Corahua del distrito de Izcuchada, en la provincia cusqueña de Anta. Ingresa al salón del quinto grado de secundaria. 

Vestido con atuendo inca, empieza la clase en primera persona. "Soy el soberano del Tahuantinsuyo, mi padre es el dios Sol..." . Unos minutos después, deja el personaje y habla el docente. Usando la tercera persona del singular, agrega que el imperio Inca se expandió a lo largo de territorios que ahora ocupan seis países de Sudamérica. Y destaca las grandes obras arquitectónicas hechas por los antepasados cusqueños como Machupicchu, Sacsayhuamán, Pisac, Ollantaytambo, entre otros. 

El profesor de 30 años suspende las clases por unos minutos. 

PAPEL DE FARAÓN

Durante la pausa, los alumnos dicen que con él aprenden más rápido la historia del Perú y del mundo. "Lo que busco es que siempre recuerden las clases y, además, que logren los objetivos académicos", dice el maestro. 

El peregrino de la historia regresa al salón de unos 25 alumnos, que están sentados en silencio en cuatro filas de 8. Ahora personifica a Ramsés II, el tercer faraón que gobernó Egipto entre 1279 y 1213 antes de Cristo (a.C.).

"Les habla el faraón y las más grandes obras que realizamos...", empieza la lección sobre el período egipcio. Lleva un atuendo dorado, sobre su cabeza el tocado real y en la mano derecha una imitación diminuta de cartón de una de las pirámides egipcias. 

Juan Ebert, convertido en Ramsés II, dice que viene desde tierras muy lejanas, donde reinaron sus padres Anubis, Rha e Isis. "Hoy en Anta está el faraón Ramsés II, uno de los más grandes faraones que construyó grandes pirámides, sitios donde yacen los restos de aquellos grandes faraones que existieron en Egipto", dice.

Casi al final, el docente lanza dos preguntas a manera de examen. 

Mis queridos alumnos, en el periodo egipcio, ¿quiénes gobernaron?

Los faraones, respondieron los alumnos al unísono.

¿Y los faraones dónde se enterraban?

 En las pirámides.

 

COMPROMISO

La fama del docente llegó a varias localidades de la región imperial. Cada cierto tiempo, es invitado a dictar clases en varias instituciones educativas de las provincias de Canas, Canchis, Urubamba, entre otras localidades. 

Juan Ebert piensa que la enseñanza debe ser menos formal para garantizar un buen proceso de aprendizaje. "Con mi forma de hacerlo, los alumnos toman más interés. Hago revivir la historia", señala con rostro de satisfacción.

El trabajo de Ebert es destacable porque además de usar disfraces para enseñar, él elabora sus vestidos y no escatima esfuerzos para viajar una hora y media cada día desde el distrito de San Jerónimo, en Cusco, para llegar al colegio en Izcuchaca, en Anta. Un ejemplo de compromiso y esfuerzo dentro del magisterio. 

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