Takanakuy: Navidad celebrada a punta de patada y puñete en Cusco [FOTOS y VIDEO]

La República
25 M12 2018 | 20:17h

Takanakuy. A cuatro horas de la ciudad de Cusco, el distrito de Santo Tomás, en Chumbivilcas, celebra una tradición de agarrarse a golpes para solucionar conflictos de tierras, amores, etc. Aquí, una crónica desde el coso de toros de Santo Tomás de la jornada celebrada ayer al mediodía.

Rely Tinoco Quispe tiene 30 años y está listo para luchar en el Takanakuy, la tradicional pelea a puñetes y patadas que se realiza en Navidad en el distrito de Santo Tomás, capital de la provincia de Chumbivilcas, a seis horas de viaje de Cusco.

Rely lleva puesto en su cabeza el cráneo disecado de un becerro con pequeños cuernos, así oculta su rostro. A simple vista, el becerro recuerda a la figura mitológica egipcia del dios Apis o de Osiris. En la creencia andina, hace rememorar al torito de Pucará, que simboliza la buena suerte y representa la prosperidad y el bienestar.

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EnVivo #Cusco La fiesta del Takanakuy en la ciudad de Santo Tomás, capital de la provincia de Chumbivilcas.

Rey está reunido con sus amigos en la puerta del templo del pueblo, donde se desarrolla la misa, antesala a las peleas celebradas los 25 de diciembre. Unos metros más allá, se encuentra Elmer Flores Quehuincha de 32 años. Sobre su cabeza descansa una hermosa águila también disecada.

La cara de Elmer está cubierta de una máscara multicolor conocida por los lugareños como wayachullo. En otros sitios, esa misma máscara recibe el nombre e waq’ollo o máscara del Ukuku, una figura mítica de los andes que nació de la unión de un hombre y un oso andino.

Rely y Elmer bailan gallardos en sus grupos y avanzan hacia el coso de toros de Santo Tomás, donde se desarrollarán las peleas. Corren las once de la mañana de este martes 25.

No solo los dos jóvenes están disfrazados así. La mayoría luce enmascarado y casi todos cargan cuerpos enteros o extremidades de animales embalsamados.

¿Qué significa el uso de máscaras para cubrir los rostros y animales disecados sobre la cabeza?

“Muchos de los animales de la zona andina tenían virtudes y cualidades de carácter divino para las culturas precolombinas. La idea es que los guerreros disfrazándose reciban alguna de las cualidades de esos animales”, explica el historiador cusqueño Danilo Pallardel Moscoso.

Uno de los peleadores carga el cuerpo de un cóndor inmenso. Pallardel recuerda que el Apu Kuntur fue sagrado para los incas. Era un mensajero de los dioses y de las plegarias de los habitantes de la tierra (kay pacha). El cóndor simbolizaba fuerza, inteligencia y enaltecimiento o exaltación.

Pero también hay otros animales: venados, palomas, parihuanas, pumas, entre otros. El puma era un dios para los incas. “Adorado inclusive por las culturas preincas. Pachacuteq construyó Cusco en forma de puma, para que ningún pueblo se atreva a atacarla, porque estarían atacando a su dios”, señala Pallardel.

LAS PELEAS

Al mediodía, empezaron las peleas en el centro de la plaza de toros. Al inicio, nadie se atreve a entrar al “ring”. Las peleas se pactan en ese instante. Uno reta y el otro acepta. Así empieza todo.

Solo están permitidos patadas y puñetes. El primero que cae al suelo o sangra pierde. Las peleas son cortas. No pasan de 40 segundos. Los árbitros son los ronderos que evitan a punta de latigazos peleas grupales o ataques por la espalda.

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El Takanakuy sirve para resolver problemas de tierras, amores, ofensas y asuntos de toda índole. Se dice que una vez que concluye el choque, las heridas, ofensas o líos se olvidan y vuelve la armonía a la comunidad.

Cuando empezó a practicarse el Takanakuy —nadie se atreve a fijar fecha—, también habría servido para otros objetivos. “Ahora es una pelea ceremonial que no busca ganar enemigos, sino resolver diferencias y problemas. Pero esta fiesta servía para algo más. Túpac Amaru II inició su rebelión el 4 de noviembre de 1780, tenía que armar su ejército y prepararlos físicamente. Esos rituales (peleas) servían para la preparación física o premilitar de los jóvenes, que luego se enrolaban al ejército de Túpac Amaru II”, explica Pallardel.

El Takanakuy se vive uno o varios días antes del 25 de diciembre. En Colquemarca, Ccapacmarca, Velille y otros distritos chumbivilcanos, grupos de jóvenes toman las calles danzando huaylía. La huaylía es la música “oficial” del Takanakuy como los villancicos simbolizan la Navidad. Se cantan en las mismas fechas.

Cuando subimos a la combi en Cusco, la tarde del 24 de diciembre, lo primero que hizo el conductor fue reproducir a todo volumen un disco de huaylía, un ritmo de música simple pero contagiosa.

Seis horas de viaje, seis horas de huaylía. Cuando el frío de Santo Tomás (Chumbivilcas) recibe al visitante, este casi siente que está listo para el Takanakuy. El retorno a la Ciudad Imperial tiene la misma música de fondo. 

Cambian las reglas del Takanakuy

Desde el 2016, las peleas del Takanakuy empezaron a tener varios cambios. Hasta ese año, podían pelear varones, mujeres y niños de hasta cuatro años.

Aquel año, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables prohibió los enfrentamientos entre damas, porque alentaban la violencia y ponían en riesgo a las señoritas y señoras. Asimismo, se prohibieron las peleas de los niños.

Las autoridades y líderes comunales de Chumbivilcas decidieron obedecer la disposición. Desde entonces, solo pelean adolescentes, jóvenes y adultos. Mientras que, el año pasado, aprobaron varias disposiciones para el Takanakuy como evitar que ebrios peleen.

Ayer fue el Takanakuy, pero la fiesta continúa. Hoy se entrega el cargo u organización a otras familias y mañana habrá una especie de despedida.