

Al trabajador de la empresa de seguridad incluso le enviaron memorándums. Él continuó yendo a laborar pese a que le recomendaron quedarse en casa por un posible contagio de COVID-19. Días después le realizaron la prueba y dio positiva.

Antes de que se establezca la emergencia nacional, ambos laboraban como vendedores ambulantes en la estación Naranjal del Metropolitano. El pequeño vive en esa condición desde los ocho meses, cuando sufrió el impacto de una bala perdida.

Policía tuvo que intervenir transporte público y bajar a los pasajeros por prevención. Sin embargo, no faltaron reclamos.

Perrito tiene un mes y medio. La encontraron en una caja junto a otros dos canes.

La Federación Universitaria de San Marcos (FUSM) asegura que trabajadores les informaron que hay un disposición política de eliminar a los animales en la casa de estudios. Además, solos días antes del asesinato, la jefa de personal de la Facultad de Química dio la orden de no alimentar a los gatitos.

Empresa ofreció servicio de transporte inteprovincial, pero solo hay un chofer. Ello, a pesar de que desde el 2016 establecieron que conductores no deben manejar más de cinco horas seguidas.

Denuncian que local vierte desechos en el mar y contamina sus playas. Pobladores llevan años pidiendo solución a sus autoridades locales, pero aseguran no tener respuesta.