Columnista invitado

Columnista invitado

La República

Más columnas

Columnista invitado

Educación: terrorismo y reforma magisterial21 Set 2021 | 7:23 h

Columnista invitado

Los verdaderos “….dignos”17 Set 2021 | 0:18 h

Columnista invitado

Ante la muerte de Abimael Guzmán13 Set 2021 | 14:01 h

¿Polarización o dispersión?

“Como decía Gramsci, lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer”.

Por: Paul Maquet

Parece que vivimos tiempos polarizados. Enconadas acusaciones emergen de uno y otro lado: terruco, facho, racista, comunista. Esta especie de “tercera vuelta” electoral no da espacio para los matices ni para los puntos de encuentro.

¿Realmente el país está polarizado? Los resultados de la primera vuelta muestran más bien un país disperso y descreído. Las seis principales candidaturas apenas sumaron un 41,4% de los electores hábiles, algo inédito: en todas las elecciones desde 1990 esa cifra ha sido superior al 65%. Desde la segunda vuelta, los actores políticos y mediáticos vienen polarizando el debate, pero esa actitud no es necesariamente representativa de la población.

Vivimos una crisis profunda del sistema de representación política. Dos terremotos han erosionado la legitimidad del sistema: los megacasos de corrupción Lava Jato y Cuellos Blancos han hecho colapsar a la clase política de la posdictadura; y la pandemia no solo ha traído crisis económica, sino que ha mostrado que los peruanos no tenemos derecho ni a la salud, ni a la estabilidad laboral, ni siquiera al oxígeno. Las expectativas de “salir de pobres” gracias al crecimiento económico se derrumbaron ante la constatación de nuestra precariedad en un modelo que nunca se preocupó por garantizar derechos.

Como decía Gramsci, lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Las crisis han llevado a un importante sector a demandar un cambio (según Ipsos, 43% de los que votaron por Castillo en segunda vuelta lo hicieron “porque representaba el cambio que el país necesita”, no solo por el anti-Keiko), pero no se ha constituido una sólida mayoría social en torno a ese horizonte de cambio. El reto que tenemos es construir consensos para un nuevo contrato social y un sistema de representación y convivencia que tenga renovada legitimidad e integre a todas las diversas voces que conforman nuestro Perú.