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El bicentenario y la ciencia en el Perú

“El IGP ha contribuido al desarrollo del Perú y al impacto de otras investigaciones mundiales como la contribución para el viaje del Apolo a la Luna...”.

Por: Hernando Tavera (*)

Las investigaciones en geofísica en nuestro país prácticamente empezaron con los inicios del Instituto Geofísico del Perú allá por el año 1919 cuando investigadores norteamericanos realizaban medidas del campo magnético. En su búsqueda de un lugar apropiado llegaron a Huancayo y dieron vida al Observatorio Geomagnético de esa ciudad. Desde entonces, la mayor presencia de investigadores extranjeros, a los cuales se sumaron peruanos de vanguardia, fueron construyendo en nuestro país el surgimiento de un nuevo campo de investigación: la geofísica.

A partir de esa época, la geofísica amplió sus campos de investigación a la meteorología, la radiación solar y la sismología. A eso se sumó el desarrollo tecnológico con instrumentos cada vez más sofisticados y precisos. A su modernización y el amplio espectro de campos de investigación, se agrega también el desarrollo de las comunicaciones.

El IGP ha contribuido al desarrollo del Perú y al impacto de otras investigaciones mundiales como la contribución para el viaje del Apolo al espacio (Luna) con un magnífico radar para el rastreo de satélites desde observatorio de Ancón. La puesta en operatividad del primer radar de observaciones del espacio en esa época en el Radio Observatorio de Jicamarca, gigantesca antena de 300 x 300 metros de extensión, ha permitido además observar el espacio y contribuir al mejor conocimiento de la capa de la ionosfera que facilita la propagación de ondas de radio útil para las comunicaciones.

Desde el Observatorio de Huancayo desarrollamos las primeras mediciones del campo magnético de la Tierra en un punto perpendicular al eje menor del planeta, tierra, o mejor aún, en el ecuador terrestre donde el sol irradia de manera directa los rayos de sol. Además, son los inicios del monitoreo de la física atmosférica y de la radiación solar. Es allí donde se instala la primera estación sísmica dentro de un proyecto global para homogeneizar el registro de sismos con información recolectada para conocer los procesos de desarrollo y ruptura de los grandes terremotos en el mundo.

Del mismo modo, la reciente reactivación eruptiva de muchos volcanes en el mundo y algunos en el Perú ha traído como consecuencia el desarrollo de campos de investigación y observación que han llevado a la creación del Centro Vulcanológico Nacional y la implementación de modernas redes de observación. Con la erupción del volcán Sabancaya en Arequipa en el año 1986, el IGP inicia sus investigaciones y monitoreo geofísico en volcanes, el mismo que se fue incrementando en el tiempo y hoy son 12 los volcanes vigilados los 365 días del año.

Finalmente, el fenómeno El Niño, con los avances logrados con la disponibilidad de grandes centros de procesamiento de información, ha permitido lograr pronósticos más acertados de los escenarios a presentarse cada año.

Los convenios con universidades extranjeras llevaron a muchos peruanos a especializarse y retornar al Perú y al IGP de la mano del ingeniero Alberto Giesecke, primer presidente ejecutivo del IGP en 1947. Nuestros anteriores directivos, como los ingenieros Mateo Casaverde, José Pomalaza, Manuel Chang, Ronald Woodman, llegaron muy jóvenes a la institución para trabajar en la sostenibilidad del IGP como una institución rectora en las investigaciones geofísicas. Son parte de este grupo investigadores Hernán Montes, Leonidas Ocola, Pablo Lagos, Mitsumi Ishisutka, generación que formó a todos los que hoy hacen ciencias geofísicas en el IGP. La cadena de formación no se detiene.

Soy un convencido de que el Perú es una sociedad con mayores capacidades desde la ciencia. Es una peruanidad que debe entender y atender cómo los vientos, las sequías, las mareas, erupciones volcánicas, las lluvias y los sismos son parte del proceso evolutivo de la Tierra. Es nuestra casa donde debemos vivir en armonía con la naturaleza y con una adecuada cultura de prevención.

(*) Presidente ejecutivo del IGP