Pilar Ortiz de Zevallos

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Mirando al Bicentenario

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El espejo donde mirarnos

“El 2021 recibimos el bicentenario con realidades y urgencias que nos interpelan: ¿cómo lograr ser una república de ciudadanos con derecho a una vida digna? ¿Cómo lograr una sociedad tolerante y solidaria con nuestras pluralidades? Quizás el ser conscientes de no haber encontrado todavía respuestas sea ya un avance…”.

Las maneras de conmemorar nuestra Independencia pueden constituir un espejo donde vernos reflejados.

Las celebraciones del centenario transcurrieron durante el segundo gobierno de Leguía (1919-1930), llamado “La Patria Nueva”. El clima optimista debido al carácter progresista y modernizador del gobierno convivió con profundos abismos sociales. Para las festividades, centralizadas en Lima, la capital fue embellecida con la construcción de obras como la avenida Arequipa, la Plaza San Martín, la Plaza Manco Cápac, entre otros monumentos. Los numerosos festejos para celebrar el 28 de julio de 1821 tuvieron como invitados a 34 delegaciones extranjeras y de anfitrión al presidente de la república.

Hoy, la conmemoración del bicentenario se ha realizado a lo largo de nuestro país. Los trabajos históricos nos presentan una versión más integrada de la gesta de la independencia, con mayor presencia de las regiones, donde peruanas y peruanos de distintos estamentos sociales participaron en la lucha. El Proyecto Especial del Bicentenario ha programado diferentes efemérides a lo largo del país. Hemos tenido conmemoraciones en Pisco (desembarco del Ejército Libertador), Cerro de Pasco (triunfo de Arenales), Trujillo (Independencia del norte), Chachapoyas (batalla de Higos-Urco), Huaura, entre otras, y próximamente en Lima el 28 de julio.

Pero si la historiografía y las conmemoraciones programadas nos presentan una visión integradora de la gesta patriótica vivida entre 1820 a 1824, nuestra situación política y social transcurre en un clima polarizado e intolerante, agravado por la crisis sanitaria y económica.

En 1921 el mensaje surgido de las élites fue, a su vez, una afirmación y una promesa: se vivía un país en construcción. El 2021 recibimos el bicentenario con realidades y urgencias que nos interpelan: ¿cómo lograr ser una república de ciudadanos con derecho a una vida digna? ¿Cómo lograr una sociedad tolerante y solidaria con nuestras pluralidades? Quizás el ser conscientes de no haber encontrado todavía respuestas sea ya un avance…