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Internet como cancha

“Sin un caudal adecuado es imposible hablar de teleeducación, telemedicina o teletrabajo”.

El #DebateDeChota es el primero de los que atenderemos las semanas que quedan antes del desenlace de junio. Y aunque lo que se propuso ahí fue bastante general, rayando con las promesas populistas, también permitieron atisbar algunas prioridades de ambos candidatos. Una prioridad compartida por ambos contendores es la de asegurar mejor acceso a internet a más peruanos.

¿Qué significa “llevar acceso a las escuelas, postas médicas y policía”? ¿A qué se refieren exactamente los candidatos? Una primera idea que los políticos tienen cuando prometen internet, tiene que ver con su velocidad. Y luego con la posibilidad de encontrar una señal de telecomunicaciones que de verdad permita engancharse a internet.

Ambas situaciones son las que caen en el ámbito de la “infraestructura”. Este es el mundo de la inversión en antenas de comunicaciones celulares, revisión de concesiones de uso del espectro radioeléctrico y de fortalecimiento de operadores locales de telecomunicaciones en zonas rurales (la última milla). Aquí estamos hablando de la “cañería”.

Pero por la “cañería” tiene que llegar agua con buen caudal y la mejor capilaridad posible. Hablamos entonces, de la velocidad de internet y otras condiciones. En el mundo de las economías basadas en el conocimiento y la digitalización, de nada sirve estar conectado a la “cañería” si lo que obtenemos al “abrir el caño” es un tenue hilo de agua.

Entonces, el deseo de “llevar internet a más peruanos” tiene que ver con la “cañería” y un buen “caudal de agua”, hablando en metáfora. Porque sin un caudal adecuado es imposible hablar de teleeducación, telemedicina o teletrabajo.

El acceso a internet tiene que ser de banda ancha, tiene que permitir soluciones digitales que vayan más allá del uso del correo electrónico, vídeo básico o streaming de audio. Con esas funcionalidades, es imposible hacer telemedicina de calidad, tener una teleeducación digna o un teletrabajo más productivo.

No nos engañemos. Si los candidatos de la segunda vuelta no nos aseguran un acceso a internet con una velocidad de descarga adecuada (más de 50Mbp/s), no hay forma de dar el salto al soñado “Perú Conectado”. Que nos garanticen el agua del siglo 21 con más detalle y menos verso. No nos conformemos con “jarritas” y “chorritos”. No esta vez.