Mirko Lauer

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Ceremonias del adiós

“Por eso a pesar de que la campaña ya está terminando, los políticos siguen diciendo cosas, en lo que seguramente ven como una pesca milagrosa de votos sueltos”.

¿Qué pueden hacer los candidatos en las próximas horas? Algunos están viajando a lugares que parecen prometedores. Otros están recogiendo las últimas hilachas de publicidad en los medios. Los pocos que tienen encuestas propias están ajustando sus declaraciones a algunos datos estadísticos de último momento.

¿Pueden cambiar las cosas en las próximas horas? Dos teorías sobre esto. En una las tendencias ya están fijadas, aunque todavía nadie las conozca. En otra hay un número decisivo de votantes que van cambiando de opinión hasta el último minuto. Son más los candidatos que se inclinan por la segunda posibilidad.

Por eso a pesar de que la campaña ya está terminando, los políticos siguen diciendo cosas, en lo que seguramente ven como una pesca milagrosa de votos sueltos. La hipótesis de esto es que hay bolsones que no han sido atendidos, o posiciones que costaron votos y que todavía pueden ser rectificadas al filo de las urnas.

En lo anterior tienen cierta ventaja los candidatos con encuestas propias, los misteriosos trackings que siguen la opinión del electorado cuando las encuestas públicas ya están silenciadas. Pero quizás aun con esos datos de corral, tres días antes de la jornada electoral parece poco tiempo para dar golpes de timón decisivos.

Es, pues, un tiempo ubicado entre el empecinamiento y la resignación. La poca distancia entre las cifras de los candidatos y las fuertes diferencias entre sondeos mueven a lo primero, bajo el lema de que nunca se sabe. Aunque por debajo de una línea los candidatos más sensatos son los más resignados, aunque no todos lo confiesen.

En las últimas horas de la campaña puede aparecer una declaración que modifique la suerte de un candidato. Por ejemplo una metida de pata espectacular que se vuelva viral en todo sentido. También puede aparecer una revelación insospechada, de efectos lapidarios. Percances ubicados en la segunda teoría.

Imaginamos a los candidatos reunidos con sus equipos para empezar a sacar tempranas cuentas sobre qué sucedió y qué puede suceder. Luego están la organización del tradicional desayuno familiar en el día de la votación y de la visita a un par de lugares significativos. Aunque aun en la mañana de ese día muchos habrán perdido el apetito y las ganas de pasear.