Pilar Ortiz de Zevallos

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Las razones de un líder

“El Libertador quiso lograr nuestra independencia con el apoyo de los peruanos a su causa libertaria”.

Empezamos a vivir este 2021, no solo atravesando nuestra peor tragedia sanitaria, sino una ausencia de liderazgos a muchos niveles. Nuestro presente transcurre entre indignación, decepción, tristeza, miedo. Apenas hay lugar para tibias esperanzas.

El Libertador José de San Martín ganó el sitio que hoy tiene en la Historia por una combinación de talentos, entre los que resaltaron su capacidad estratégica y la fuerza de su liderazgo para enfrentar grandes y difíciles retos. Sus armas más potentes fueron la confianza y el respeto que inspiraba, su profunda seguridad en el valor de su causa, junto con el compromiso y la voluntad para lograrla. Su palabra escrita hoy nos lo recuerda.

El momento de cumplirse este deseo de los peruanos se aproxima cada día más (…) Por otra parte, la opinión pública se consolida y se pronuncia más abiertamente al ver que son rigurosamente cumplidas mis promesas de respetar prerrogativas, empleos y propiedades de aquellos que no son enemigos de la causa que estoy encargado de sostener y promover” (San Martín, Supe, Noviembre 1820).

El Libertador quiso lograr nuestra independencia con el apoyo de los peruanos a su causa libertaria. Cuidó con celo la “voluntad general de los pueblos” para consolidar el nuevo Estado que nacía.

(…) confiero a Usted las más amplias libertades y facultades para que todo el que se manifieste faccioso lo separe Usted de los lugares donde su permanencia se considere peligrosa, pues que la prudencia debe hermanarse con la energía, cuando se trata de cimentar el orden y la libertad naciente de unos pueblos, que ignoran hasta dónde llega la línea de sus derechos, y cual es la extensión de sus deberes” (San Martín, Huaura, febrero 1821).

Su autoridad surgía de la coherencia entre su pensamiento, sus palabras y su acción. Durante su gobierno, como Protector, trató de evitar la anarquía, uno de los mayores peligros para la independencia recién lograda.

Amigo amado, es muy duro que nuestros amigos se olviden de que nosotros tenemos que responder con nuestro honor y el de nuestros hijos del encargo en que la suerte y la ley nos ha colocado, y la ley es la que nos tiene que salvar” (marzo 1822).