Roberto Ángeles: “El teatro está reflejando nuestro drama peruano”

Roberto Ángeles. El director opina de los escenarios y de la coyuntura. “Hablamos rapidísimo pero no tenemos casi ninguna acción”, comenta. Actualmente dirige dos obras, una en un conocido teatro y otra en el circuito alternativo.

Roberto Ángeles. El director opina de los escenarios y de la coyuntura. “Hablamos rapidísimo pero no tenemos casi ninguna acción”, comenta. Actualmente dirige dos obras, una en un conocido teatro y otra en el circuito alternativo.

“El teatro en el Perú es un milagro”, señala el director teatral Roberto Ángeles, en uno de los ensayos de La Promesa, la obra en la que dirige a sus exalumnos, quienes interpretan a tres jóvenes que sobreviven al bombardeo nazi en Rusia. La apuesta es interesante pero difícil, comenta, ya que los actores han sido también los productores.

Aunque fue formado en un colegio católico, que le enseñó a reconocer su talento para el arte -a pesar de que se definió como un "desastre" como alumno-, Ángeles cree en las propuestas que arriesgan, como San Bartolo, que puso este año es escena los delitos en el Sodalicio. Hace 10 años la Iglesia "quiso censurar" una obra que dirigía, Respira de Eduardo Adrianzén.

¿Qué es lo más especial de dirigir a sus exalumnos?

Me conmueve que estén produciendo su propia obra. Es la primera vez y les ha costado porque es su dinero, buscaron una sala, buscaron a otros directores que no les dieron bola (ríe). Pero a mí me ha pasado lo mismo cuando tenía su edad. Quieren ser actores con obras interesantes. Eso no quiere decir que no puedan estar en una telenovela .

Está dirigiendo otra obra, pero regresar a algo más independiente... ¿lo ve usted como una promesa, deuda?

¡Ese era mi secreto! (ríe). Es que efectivamente lo es, porque cuando empezamos nadie nos ayudaba, más bien nos llevamos las cosas de nuestras casas. Yo trapeaba y barría todos los días el escenario. Después he hecho lo mismo con mis alumnos. Ricardo Morán cuenta que yo lo obligaba a subirse a la parrilla (la parte de arriba del escenario), él renegada, pero cuando bajó el escenario se veía bien, y de paso aprendió algo (sonríe).

¿Cree que es un buen momento para el teatro, a pesar de que todavía hay salas que no se llenan?

Hay obras para todos los gustos. Lo que más celebro, sobre todo, es el desarrollo de la dramaturgia, están reflejando nuestra cultura, el drama de ser peruano.

Hablando del drama de ser peruano, ¿qué opina de la coyuntura?

En general -es una opinión mía horrible sobre el país- tenemos mucha imaginación, hablamos rapidísimo, pero tenemos muy poca iniciativa y casi ninguna acción. Por ejemplo, los huaicos. Eso despertó la solidaridad pero los afectados reclamaban que se les vuelva a construir sus casas ¡en el mismo sitio! Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó destrozada y en menos de diez años se volvió una potencia.

Miguel Iza, su exalumno, ha dicho que nos falta participar en política.

Comparto esa idea. Algo que nos falta es asumir el riesgo al fracaso, porque al menor error ya no queremos hacer nada más, y estamos esperando que nos ayuden del extranjero y no sé qué más. Voy a poner de ejemplo a mi gremio, nosotros hemos tenido muchos fracasos, pero hemos luchado y esos tropiezos nos han servido para que nuestro teatro avance.

¿Le parece que hay una escena de La promesa que puede parecerse al Perú? Personajes que sobreviven ante el abandono de las autoridades, apartados del desarrollo.

Sí, ¡y por eso estoy en este país!, soy un necio, ¿no? Me digo: ¿qué hago acá? (ríe). Pero es eso lo que me conmueve de nuestra realidad y de esta necesidad de no tomar una iniciativa y correr el riesgo.

La promesa

  • La obra va de jueves a domingo a las 8.00 p.m., en el Centro Cultural Ricardo Palma (Larco 770, Miraflores).

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