OIT: “El trabajo doméstico debe tener un protocolo de seguridad y salud específico”

Jair Sarmiento

carlos.sarmiento.glr@gmail.com neondemonsaq

12 Jun 2020 | 12:50 h
Trabajadoras del hogar

Asimismo, se señaló que se debe fomentar la formalización de este sector ya que el 70,4% de las trabajadoras están afectadas por las medidas de cuarentena,

“El trabajo doméstico debe tener un protocolo de seguridad y salud específico”, apuntó Vinicius Pinheiro, director Regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina y el Caribe.

En el conversatorio virtual “Trabajadoras Remuneradas del Hogar en América Latina y el Caribe frente a la crisis de COVID-19”, Pinheiro señaló que al saber que gran porcentaje de ellas laboran informalmente, se necesitan medidas de salud y seguridad diseñados a detalle para este sector. “Es necesario la formalización del trabajo doméstico”, expresó.

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Asimismo, Maria Noel Vaeza, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, sostuvo que entre 11 y 18 millones de personas se dedican al trabajo doméstico en América Latina y El Caribe.

Vaeza señaló que el 93% que cumple esta labor son mujeres. De igual modo, manifestó que el 77,5% operan en informalidad, 17,2% son migrantes y 63% son afrodescendientes.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 70,4% de las trabajadoras están afectadas por las medidas de cuarentena, por disminución de la actividad económica, desempleo o pérdida de salario.

El impacto por la que atravesaron se presentó en el incremento de carga de trabajo, el confinamiento forzoso, falta de acceso a servicios de salud, bajos salarios que no permiten el ahorro y la exposición excesiva.

Vaeza mencionó recomendaciones para garantizar los derechos y abordar los impactos de la COVID-19, como las transferencias monetarias o subsidios sociales de emergencia, así como la inclusión financiera de las trabajadoras domésticas.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), sostuvo que las trabajadoras del hogar son las más castigadas por este modelo económico. Añadió que la pandemia ha agudizado la precariedad de su labor.

“La cultura del privilegio, herencia de los vestigios coloniales, naturaliza las jerarquías sociales y enormes simetrías del acceso a los frutos del progreso”, remarcó.

Por último, destacó también que las trabajadoras del hogar migrantes son las más vulnerables porque se ven alejadas de su hogar natal, y además, al verse afectadas por su sueldo, deben mandar sus remesas a sus familias haciendo un esfuerzo sobrehumano.

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